Capítulo 81. No soy un hombre perfecto, ya debes saberlo. Elizabeth llegó con algunos minutos de retraso, como toda jovencita apasionada no podía evitar lucir sus encantos y decidió por un vestido rojo que le quitó el aliento a Estéfano desde que la vio ingresar. -- Llegas un poco tarde – le dijo él con un tono juguetón mientras se levantaba para saludarla, ella lo miró traviesa y asintió, dando una vuelta muy cerca de él para que pueda apreciar todo lo que tenía encima y el por qué a veces él debía esperar, consiguiendo un silbido de admiración como respuesta. -- Siempre has sido al que le gusta hacerme esperar, así que esta vez… decidí devolvértelo yo – su sonrisa traviesa atravesó el corazón del empresario. La cena comenzó con bromas y comentarios pícaros, pero Estéfano tenía algo

