Por Gonzalo Es una conversación seria y quisiera que termine, necesito sentir los brazos de mi mujer, rodeando mi cuerpo. -Por favor, no me digas eso, mi espíritu no puede separarse de vos, estoy preso de tu amor, solo vos tenés el poder de condenarme o rescatarme y ser felices los dos y hasta te diría que los cuatro, incluyendo a nuestros hijos. -Es injusto lo que estás diciendo, estás metiendo a los chicos para que yo dude, esa mujer es muy linda, bellísima y con un cuerpo exuberante y... hace esas cosas que... -Sí, es linda, como miles de mujeres más y es una prostituta que no suma nada a nadie, fue un momento y no me provocó, ni siquiera drogado, ni una milésima parte de lo que siento por vos, nunca pensé en ella, ni me la imaginé ni una milésima de segundo, por favor cielo, de ve

