Island se quedó en silencio después de las palabras de Daska. La tensión entre ellos, tan tangible como el aire que respiraban, comenzaba a difuminarse, dando paso a una sensación nueva, extraña. Había algo en su tono, en su mirada, que la desarmaba. No era el hombre que ella pensaba conocer, el monstruo despiadado que la había comprado en esa subasta humillante. Tal vez, debajo de esa fachada fría y controlada, había algo más. Island sintió cómo su corazón se aceleraba con esas palabras. Por dentro, su mente luchaba por no caer en lo que consideraba una trampa, una táctica más de Daska para tener el control sobre ella. Pero algo en su interior se rebelaba contra esa idea. ¿Era posible que todo lo que había construido sobre su desprecio hacia él no fuera tan sólido como creía? Lo miró co

