CAPÍTULO VEINTICINCO Entrenar con los Caballeros de la Espuela era una de las cosas más difíciles que había hecho Erin. Su hoja se estrelló contra el escudo de su actual oponente, un caballero llamado Persh, y él la aporreó con el hombro. Apenas giró a un lado por el golpe, y volvió con su lanza lista para el siguiente ataque. Fue entonces que el comandante Harr la golpeó desde un costado, atacándola con la parte plana de su espada. Erin giró hacia él con más furia, pero él ya la estaba enfundando. —No tengo que preocuparme de los ataques de alguien que ya ha muerto —dijo él . —Pero eso no es... —Si dices ‘justo’, haré que corras unas vueltas a los muros —le advirtió el comandante. Erin casi lo dijo de todos modos, solo por desafiarlo. Aunque de alguna manera refrenó el impulso. Tomó

