CAPÍTULO VEINTIOCHO

2401 Palabras

CAPÍTULO VEINTIOCHO El hermano Odd estaba trabajando en los jardines cuando escuchó un llamado en el monasterio. —¡Barcos! —gritó uno de los que estaba meditando en los muros, y segundos después se hicieron eco más y más hermanos. La simple cantidad de aquellos que gritaban le decía que no se trataba de un grupo de barcos mercantes que venían a negociar, o un noble haciéndole una gran despedida a su hijo que se había ofrecido a la vida monástica. Aún así, tenía que verlo con sus propios ojos, tenía que esperar que todo lo que él sospechaba en ese momento estuviese equivocado. Aún aferrándose al rastrillo que había estado usando para juntar hojas, trepó las escaleras del muro y miró hacia afuera. Había tres barcos en el horizonte, suficientes para considerarse una flota y suficientes p

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