El repetido timbre de la alarma del celular consigue despertarme temprano por la mañana, apenas se comienza a notar la claridad en el cielo. Tengo la sensación de que la noche no ha durado nada, cono si no hubiera dormido en todo ese tiempo, y para más la cama esta tan calentita y mullida que no tengo ganas de salir de ella, me parece una tortura tener que levantarme; pero ya tengo un compromiso para hoy, debo ir a esa entrevista. Pensarlo hace que recupere los nervios que tuve ayer al hablar con el señor Silva. Debo calmarme, no es para tanto, no es la primera vez que tengo una entrevista, aunque claro, me voy a encontrar con unos completos extraños en una ciudad que queda bastante lejos de donde vivo y me pasaran buscando en su carro. Nada sospechoso, que va. A mi lado

