A una hora de llegar a la media noche, comienzan a subir el volumen de la música en los apartamentos cercanos alegrando más la noche. El señor Pedro ya está cansado y se retira a su habitación para descansar. — Por favor, me despiertan cuando sea el cañonazo. — Claro que sí señor Pedro, no se preocupe por eso — le digo. — Vaya tranquilo a su habitación, todavía falta una hora — le dice mi madre. Nos da una tierna sonrisa y con su andar lento se va a su habitación. La última vez que lo había visto lucia tan fuerte y lleno de vida, jugaba con sus nietos, se agachaba, se lanzaba en el piso, corría, viajaba a varias partes y ahora se ve tan… deteriorado, no es ni una parte de lo que recuerdo excepto por su personalidad, claro. Al principio se dijo que posiblemente era cáncer y q

