El teléfono suena repetidas veces, hasta hacerme buscarlo con la mano entre las almohadas. Mmm… esto es injusto, quiero dormir. Veo la pantalla con los ojos entrecerrados. Es una llamada. — ¿Hola? — respondo entre dormida y despierta. — Hola Diana, ¿Cómo estás?, ¿Qué tal te fue en la entrevista? — ¡RAM! — exclamo por teléfono, haciéndome despertar un poco. Se ha recordado el de llamarme, debía haberlo hecho yo, pero me he quedado dormida, ¿Qué hora será? — ¿Te interrumpo en algo? — No, que va. Es que me he quedado dormida. ¿Para qué le digo eso? Es un dato irrelevante. — Ya veo. Con razón no entendí nada de lo que me dijiste cuando contestaste. — Qué vergüenza, no debí contestar hasta despertarme. —le digo soltando un bostezo. Puedo oír que se ríe al otro lado, suena divert

