Son las cuatro y media de la tarde cuando llego a casa de la familia Guerra. Tenía mucho tiempo sin adentrarme en Romaca, por lo cual me costó un poco recordar donde estaba ubicada la casa; después de mucho caminar hasta el fondo de una de las primeras calles, por fin pude dar con una panadería que me dijeron como punto de referencia, donde luego a mano izquierda, me encontraría con una pequeña casa que afuera tiene unas prendas de vestir en exhibición. Esto es porque la madre de Hanny y Andrea es costurera y no solo eso, sino que hace su propia mercancía y la vende. Andrea me es la que me abre la puerta a mi llegada. — Hola Diana, que bueno que ya llegaste. — Hola Andrea, ¿Qué tal? — Todo bien. Pasa ya han llegado varias personas. — Ay, que alivio. Creía que había sido la

