Nos volvemos a ver
Isabelle
Han pasado algunos días desde mi encuentro con el misterioso chico que ahora sospecho que se llama Reese.
Mi cabeza ya no duele casi nada, tuvo razón, el golpe no fue nada grave.
He tratado de no pensar en él pero me es imposible, cada que cierro los ojos imagino sus ojos azules mirándome atentamente, sus manos acariciando mi cabello, mientras me curaba la herida es extraño, solo nos vimos una vez, y lo pienso constantemente.
Es una conexión con una persona que tal vez nunca vuelva a ver de nuevo.
Y no es la primera vez que me pasa, pero siento que esto es diferente, algo me lo dice.
—¡Tierra llamando a Belle!—una voz interrumpe mis pensamientos.
Mi hermano Joe tiene una sonrisa en su rostro al ver que me sobresalte con el sonido de su voz.
—Lo siento..
—Estás en las nubes hermanita..
—No, es solo que pensaba en la escuela.
—Ajá..
Sonrió.
Joe tiene 21 años, es el mayor, y mi favorito aunque Iris se enoje por eso, es demasiado dulce y su corazón es enorme, aparte que siempre me entiende.
—Eres la peor mintiendo Belle, dime, ¿qué pensamiento taladra tu cabeza?
Suspiro—De verdad no es nada Joe.
—Solo por esta vez te voy a creer..
—¿A qué hora es la fiesta?
—A las 8, no lo olvides.
Mis padres salieron de la ciudad esta noche, eso amerita fiesta en la casa, la última del verano, es una especie de despedida, todos vienen a desearle lo mejor a mi hermano.
Normalmente Joe invita a sus amigos y todo está muy tranquilo pero esta noche invito a más gente de lo esperado.
Y eso me alarma más de lo que gustaría.
—¿Y si todo se sale de control hasta tal punto en que llamen a la policía y nuestros padres aparezcan?
Ríe—Debes dejar de ver tanta películas hermanita, eso no sucederá.
Suspiro, solo espero que tenga razón.
****
Ya me encuentro vestida para esta noche, podré no tener ropa para patearle el trasero a un tipo pero obviamente me sobra ropa para fiesta.
Una pequeña blusa blanca se pega a mi pecho, tiene un logo azul en él y le da un toque lindo.
La falda de cuadros azul hace juego con mi blusa y se amolda muy bien a mis muslos, nada que unos tenis no arreglen y un buen maquillaje.
La música se empieza a escuchar en el piso de abajo, me vuelvo a sentar en mi cama dispuesta a bajar hasta que todos lleguen pero mi hermano abre la puerta de mi habitación abruptamente.
—¡Joe! Sabes que debes tocar.
—Ya baja Belle.
—Aún es temprano—recuerdo.
—Allá abajo hay un montón de gente y debes ayudarme.
—¿Un montón? ¿Qué hiciste Joe? Era algo tranquilo.
La definición de tranquilo se quedó tonta al bajar y ver el desastre que nos esperaba.
¿De dónde conocía mi hermano a tanta gente?
—¿Lo conoces a todos?—pregunto aún en las escaleras examinando todo.
—¡Obviamente no Belle! La gente se cola a las fiestas, no suelen ser invitados, pero, ¡al carajo! ¡Es la última del verano!
Grita y toda la gente le hace segunda.
—Bien, iré a revisar que todo esté en orden en la cocina—murmuro y dudo que me haya escuchado.
Solo asiente distraídamente aún viendo la multitud de personas en nuestra casa.
Camino a la cocina y solo veo gente bailando y bebiendo en ella, tomando de toda clase de bebidas, contemplo todas las botellas que reposan en el mesón.
No tengo intensiones de tomar hoy, así que no la tomo.
Salgo de la cocina y subo las escaleras, toco la puerta de Iris.
Al no recibir respuesta, entro y la veo dormida.
Solo ella puede dormir, cuando hay una fiesta destructora en la casa.
La cubro con su manta y apago la televisión, cierro su ventana y la dejo dormir.
Cierro con seguro las puertas de nuestras habitaciones, solo por prevenir cualquier desastre.
Bajo de nuevo las escaleras, y el desorden, acaba de aumentar, la gente sigue entrando, sin control, con botellas de alcohol.
Entro de nuevo a la cocina, asegurándome de que todo sigue en orne, justo como lo deje.
Camino hacia la sala.
Encuentro a mi hermano charlando con un grupo de chicos, me ve y me hace una seña para que me acerque, hago caso.
—Amigo te quiero presentar a mi hermana, ella es la favorita, y es la mejor—le dice al chico rubio que se encuentra de espaldas.
Joe pasa su brazo por mis hombros y el chico que nos daba la espalda se voltea dejándome con la boca abierta.
¡Es él!
El chico de la biblioteca, el que me pego con el libro y me curo la herida.
Ese mismo..
Está frente a mi con una sonrisa y sus perfectos ojos.
¿Es amigo de mi hermano?
Necesito contexto sobre esto.
Extiende su mano—Un placer..
Imitó su acto, y estrecho mi mano junto a la de el sintiendo la misma corriente que aquel día.
—El placer es mío..
—Amigo... ¡mi hermana próximamente estudiará con nosotros en Stanford!, ¿es genial no lo crees?
No oculta su sonrisa—Muy genial...
Me vuelve a sonreír coquetamente y me deshago del abrazo de Joe, corro despavorida a la cocina como si eso fuera a salvarme de volver a ver esos ojos.
—¿Pasa algo?—escucho la voz de mi hermano a mis espaldas.
Pero ya estoy en la cocina.
Veo directamente, el montón de alcohol que reposa en la mesa, pensándolo bien creo la tentación me gana, y tomo la botella de vodka y le doy un trago largo.
El líquido quema un poco mi garganta.
Siento como una mano me quita la botella de los labios, volteo a ver a aquel chico que me la arrebato, la toma y dirige la botella a sus labios y le da un trago igual de largo que el mío.
—¿Impresionada?—pregunta después de beber.
—¿Quién eres?—musitó apenas con aliento.
—Creí que había dejado claro mi nombre en aquel libro..
—¿Era tu nombre?—finjo demencia.
Sonríe, me acorrala entre el mesón y sus fuertes brazos que están algo cubiertos por una camisa blanca que se amolda perfectamente a ellos.
Se acerca a mi oído—Si lo era..
Se aleja y sale de la cocina, lo sigo y lo veo despedirse de mi hermano, para después abrir la puerta, voltea y me ve, me guiña un ojo y se va de ahí.
¿Que carajos paso?
Estoy más confundida que nunca.
Mi hermano se pone a mi lado.
—¿Quién era el?—pregunto.
—Comparte clases conmigo, se llama Reese Evans.
—¿Vive aquí?—pregunto, aunque obviamente se la respuesta.
—Si, pero estudia conmigo.
—¿Son muy unidos?
Asiente—Me agrada mucho.
¡Genial!
—¿Por qué preguntas?
—Solo curiosidad, nunca lo había visto, creí que conocía a todos tus amigos..
—Si, él es algo misterioso, por eso no había venido a casa, es muy reservado, y casi no pasa el verano aquí...
La fiesta termina tan rápido cómo comenzó, mi hermano y yo nos aseguramos de que todo quedara impecable para que nuestros padres no sospecharan absolutamente nada mañana que lleguen a casa.
Exhausta a las dos de la mañana finalmente subo a mi habitación, me encierro y pongo mi pijama, me cepillo el cabello.
De reojo veo el libro que me compré, lo tomo y lo empiezo a ojear hasta que un papel blanco salta de una de las páginas.
Se cae al piso, me agacho y la tomo.
La abro y leo lo que dice.
"Me preguntaste quien era, ¿por qué mejor no lo descubres?"
Leo y vuelvo a leer la nota, me pregunto tanto cómo subió y escribió esto sin que yo me diera cuenta.
Más que nada, por qué se supone que mi habitación estaba cerrada.
Solo se mi curiosidad por él se está empezando a despertar..
¿Lo peor de todo?
Es que lo único que se dé él es su nombre..
Y estoy segura de que volveremos a encontrarnos, eso es algo seguro.
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