Lucifer no había visto a Llanus en todo el día, Aniel se encontraba encerrada en su habitación meditando en completo silencio, solo habían pasado unas horas y todo lo ambiente en el lugar había sido cambiado abruptamente. Taciturno miraba por la ventana esperando recibir un mensaje, una llamada o si quiera una notificación de su parte. Pero no había recibido nada. Mefisto observó a Lucifer parado frente al ventanal de la biblioteca, sabía que seguramente esperaba que Llanus llegará para poder confesarse como lo hacía todo el tiempo, solo confiaba en él indiferentemente de que si tenían alguna riña o no. — ¿Dónde la dejaste?—Pregunto severo. Mefisto arqueo una ceja. —Justo en departamento como ella lo deseo, el joven Payki se quedó con ella, la señorita parecía estar renuente a la ide

