Me quede por un momento agachada, con los ojos desorbitados y sin saber que hacer o que decir. De la espalda de ese enorme dragón bajo un ser alto, tenía todo su cuerpo cubierto con una armadura de cuero y acero n***o, con pasos firmes se dirigió hacia la casa real, me acerque tanto como mi miedo me lo permitió, la criatura se quedó quieta donde la había dejado su jinete, aparentemente sin más intención que oler y curiosear las cosas que tenía a su alrededor. Sentía como cada fibra de mi ser temblaba de miedo, y con un millón de preguntas en mente, ¿si realmente ellos eran quienes nos habían atacado, porque no desde un principio lo hicieron con sus dragones, y en cambio, nos atrajeron a una trampa para eliminar primero a los soldados?, nada de esto tenía sentido, si no eran ellos nuest

