HUELLAS DE SANGRE Y LODO

1587 Palabras
No puedo creer lo que está pasando, no sé qué hacer, el miedo invade todo mi ser con la sola idea de entrar a ese cuarto, detrás de las enormes puertas de madera se encuentran los cuerpos de varios guardias y algunas mujeres, jamás he tenido que ver ningún cuerpo sin vida, de animales si muchos, pero esto es completamente diferente, a varios de esos guardias los conocía desde que ingresaron a su entrenamiento, y día a día los veía resguardando la periferia de nuestro hogar…   Estoy sudando de pies a cabeza, mis manos me tiemblan y no dejo de caminar de un lado a otro fuera de la habitación cerrando los ojos, rogando a los dioses que esto solo sea una horrible pesadilla.   -       Señorita Ailén, ya estamos listos, ingrese por favor –   El medico real me tomó del hombro y me miró tratando de alentarme a entrar.   -       No se preocupe señorita, no está sola, yo le ayudare a examinar los cuerpos y se supone que tendríamos al herrero de la guardia para ayudarnos a identificar las armas que usaron para quitarles la vida, pero me temo que se desmayó al ingresar, por favor no me deje solo usted también… -   Me temo que ha de haber notado mi semblante pálido, mis ojos desorbitados y como mis rodillas de pronto me dejaron de responder al ingresar y ver a todas esas personas que yacían en las mesas que dispusieron para esta labor…   -       Haga lo que este en sus manos, pero no se sobre esfuerce, entiendo perfectamente que esto no es lo suyo y su experiencia en este tema es nulo, sinceramente no entiendo las razones del rey para pedirle a usted que nos ayudara a examinar los cuerpos, sin embargo, lo que sí puedo comprender es que quiera que un m*****o de la familia real supervise esta importante labor y usted es la única que está en posibilidades de hacerlo. –   Escuchaba al doctor hablar y hablar a mi lado, apretando mi hombro izquierdo, sinceramente no pude escuchar todo lo que decía, mi mente estaba confusa, anonadada, tratando de asimilar todo lo que estaba viendo y pasando, jamás creí que a mis casi 16 años tendría que hacer algo así, pero por alguna razón mi tío me confió esta tarea, y claro no es que tuviera muchas opciones, mi primo estaba herido y luchando por su vida, mi tía estaba cuidándolo y mis primas… bueno… mis primas, aunque Elena sea unos meses mayor que yo y Mariel  dos años más grande, tampoco es que sean de gran ayuda, seguro que se hubieran desmayado de inmediato como el herrero, no soportan ver ni siquiera como se mata una gallina y un inofensivo ratoncito las hace gritar y saltar a la silla, mesa o cualquier cosa que las aleje del suelo, así que yo era la única opción para mi tío, no puedo decepcionarlo, no a él. Lentamente me acerque, el doctor ya estaba examinando el primer cuerpo, afortunadamente habían limpiado la mayor parte de la sangre y dejaron todas sus ropas y objetos que tenían en ese momento en una canasta a un lado de cada persona, me acerque primero a examinar las cosas en la canasta, realmente no quería voltear a ver el cuerpo frio e inerte que estaba a mi lado.   Mientras revisaba cada prenda en busca de algo que me diera una pista, podía escuchar al doctor describir en voz alta cada una de las heridas que tenían los cuerpos, a pesar de que había procurado mantener la mirada hacia abajo todo el rato para evitar ver los c*******s, con la descripción minuciosa del médico podía imaginármelo a la perfección…   -       Guardia con herida de espada a la altura del pecho del lado izquierdo, muerte por degollamiento…. Guardia con heridas múltiples en espalda, pecho y brazos, muerte por degollamiento… Mujer de edad media sin ninguna herida, marcas de cuerdas en muñecas, muerte ocasionada por degollamiento, Mujer joven con marcas de sogas en las muñecas, sin ninguna otra herida, muerte por degollamiento…-   Y así continuó con cada uno de los cuerpos, los hombres presentabas heridas de batalla, pero una muerte rápida por degollamiento, no hubo tortura, no hubo nada que diera una explicación de cuáles eran sus motivos, pero lo más extraño eran las marcas en las mujeres, no tenían signos de ninguna clase de violencia ni tortura, no habían sido utilizadas como esclavas o para satisfacer sus deseos, solamente habían sido asesinadas, es decir, no es q fuera poca cosa, es que si se supone que las habían robado para ser vendidas como esclavas ¿Por qué las habían matado?...   Mientras el medico examinaba los cuerpos de las demás personas que había llevado mi tío, yo seguía tratando de hacer encajar todas las piezas, pero esto no era normal, no tenía ningún sentido.   -       ¿Doctor puedo ver los pies de las mujeres de nuevo? –   -       Claro niña, pero que espera encontrar, ahí no hay nada –   -       ¡Exacto!, ¡Nada! –   El doctor miro muy extrañado a mi tío, sin entender nada de lo que yo estaba diciendo, el rey solo se limitó a levantar la mano para que me dejara continuar…   -       Es simple, los pies están relativamente limpios, como fueron extraídas en la noche casi ninguna llevaba zapatos, y si las hubieran hecho trabajar o moverse de un sitio a otro tendrían los pies sucios y maltratados por la tierra, sus cuerpos no tenían marcas de abusos, además en la cara ninguna tiene señas de haber sido amordazada, ¿Cómo impidieron que hicieran ruido o pidieran ayuda?, si hubieran estado vivas al momento del ataque de nuestros guardias, ellas hubieran gritado o quizá intentado correr o ayudarlos, sus ropas estuvieran sucias de lodo y sangre, y las ropas de ellas estaban limpias, y sus pies intactos…   Caminaba de un lado a otro, enumerando las cosas con mis dedos, tratando de unir todos los cabos, mil ideas entraban a mi cabeza un tras otra, en ese momento terminé de perder el miedo y el asco y empecé a destapar los cuerpos de todas las mujeres que ya habían sido cubiertas de nuevo…   Mi tío, un poco preocupado por mi actitud aparentemente desvariante me dijo:   -       ¿A dónde quieres llegar Ailén?, explícate por favor –   Le hice una seña con mi mano tratando de pedirle un poco de tiempo para terminar de revisar de nuevo las caras de todas las mujeres asesinadas.   -       ¡Claro, como me lo imagine!, es evidente, ¿recuerdan que los cazadores nos dijeron que había mujeres de otras aldeas, porque tenían vestimentas diferentes?, vean la lista de las personas que reportaron como secuestradas, todas están aquí, y no hay ninguna de más, no hay mujeres de otras aldeas, son solo las nuestras, les cambiaron la ropa porque querían hacernos pensar que provenían de diferentes sitios. –   -       ¿Pero porque demonios harían eso? – pregunto el doctor completamente confundido   Me llevé las manos a la cabeza y respondí con un tono de absoluta desesperación, porque tenía que explicarles lo que para mí era obvio.   -       ¡¿Es que acaso no lo ven?!, ellos querían que pensáramos que habían sido robadas para ser vendidas como esclavas, su intención era engañarnos, todo fue una trampa para atraer a nuestros guardias y matarlos, estoy segura que a las mujeres las asesinaron desde mucho antes de que llegaran nuestros hombres, por eso están tan limpias, porque en el momento del enfrentamiento sus cuerpos estaban apilados en otro lugar, y al finalizar la batalla solo acomodaron todo como querían que los encontráramos. –   -       Tiene sentido, porque otra razón establecieron su campamento tan cerca de nuestra aldea cuando pudieron llevarse a la mujeres de inmediato al puerto para ser vendidas, pero la pregunta es ¿Por qué harían eso? – respondió el rey intrigado con mis conclusiones y totalmente esperanzado a que yo le diera una respuesta concreta.   -       No lo sé tío, aun no llego a eso, lo que sí es evidente es que las usaron como carnadas para tenderle una trampa a los guardias y poder eliminarlos, ahora de lo demás no estoy segura, pero puedo pensar que querían dejarnos sin ninguna defensa o lo mas mínimo posible, y eso solo quiere decir una cosa, van a volver y quizá esta vez serán más y el daño será más grave –   Mi voz de pronto bajo de tono, de nivel, se volvió preocupada y temerosa, rogaba estar equivocada, pues yo misma estaba sugiriendo que nuestro fin se acercaba, éramos un pequeño pueblo agricultor, con tierras ricas y fértiles, con abundancia en comida, pero sin ejercito y ninguna experiencia en batallas, el pueblo de Liam jamás había tenido que enfrentar batallas, al menos no en muchísimos años, desde siempre habíamos vivido casi aislados de otros lugares dedicándonos solo al comercio y la siembra, nuestros pueblos vecinos solían hacernos intercambios, nosotros les proporcionábamos comida a cambio de herramientas, animales y otras cosas que nosotros no teníamos, difícilmente este ataque había provenido de ellos, ya que no les convenía perder su principal fuente de alimentos, sobre todo en la época de invierno que ya estaba próxima a llegar, puesto que no solo éramos hábiles en la cosecha, también en la preparación de conservas y productos que pudieran alimentar a las personas aun en tiempos de frio y escasez. Nada de esto tenía sentido…    
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR