El quinto ciclo avanzaba y rápidamente, y tanto Diego como Luciana se veían más inmersos en sus estudios que nunca. El curso de Psicopatología, dictado por la profesora Daniela, seguía siendo un desafío constante, no solo por su contenido exigente, sino también por la creciente tensión no resuelta entre profesora y alumno.
Diego se esforzaba por mantenerse concentrado en sus estudios e intentaba que su relación con Luciana se mantuviera igual; sin embargo, ocurrió un hecho inesperado. El martes en la clase Daniela en un momento de descuido se dejó caer encima de Diego, quien en lugar de levantarla o sacársela de encima, se demoró en actuar lo que levantó sospechas en Luciana, luego de la clase y en un momento de explosión para Luciana no logró guardar más sus ideas y en un momento de celos le dijo a Diego
– No aguanto más las miradas entre tú y Daniela, sé que hay algo entre ustedes dos – Diego la miro confundido, aunque en el fondo no estaba seguro si debía sentirse culpable,
– No sé de qué hablas Luciana, tú sabes que yo te amo y que no haría nada para lastimarte – le responde él confundido,
-- No te creo Diego, lo mejor es que nos tomemos un tiempo – explota Luciana y decide alejarse de él.
Luciana luego de ponerle una pausa a su relación con Diego, quien sin entender nada se queda inmóvil con los ojos llorosos pensando que todo se había acabado, la observa alejarse en silencio.
Al salir Daniela se fija en Diego quien está sentado en la banca del pabellón D donde se desarrolla la carrera.
– ¿estás bien? – le preguntó Daniela al notar su tristeza en la mirada,
-- Luciana ha terminado conmigo – le responde Diego con lágrimas en los ojos.
Daniela sin poder evitar su malestar al ver a Diego llorar de esa forma le entrega su número de teléfono y le dice,
– llámame al salir de clase y vamos por algo de comer y así me cuentas que ha pasado, soy tu profesora, pero también puedo dar buenos consejos a mis alumnos, acuérdate que soy psicóloga también – sonríe coqueta, Diego asiente y coge el número, algo extraño había pasado en ese momento, pero estaba tan triste que no se percató.
Al llegar la noche Diego decide llamar a Daniela, quien a este punto intentaba luchar contra sus sentimientos, consciente de lo inapropiados que eran, pero encontrando cada vez más difícil ignorarlos ahora sabiendo que ha terminado todo entre Luciana y él.
Ambos quedan en encontrarse en un restaurante cercano a la universidad. Tras una larga noche Diego se despide de Daniela agradeciéndole por todo su apoyo y por haberlo distraído un rato.
Al llegar a su casa Diego siente una sensación de alivio o quizás una sensación de ilusión, algo que no sentía hacía mucho tiempo. Una extraña sensación que solo sintió la primera vez que vio a Luciana y se pone a pensar… ¿será que Daniela está provocando estas nuevas sensaciones en mí?
Una tarde, mientras Diego estudiaba en la biblioteca, no pudo evitar notar que su mente divagaba constantemente hacia su profesora. Se sentía culpable y confuso, pues sentía que amaba a Luciana profundamente, pero la atracción que estaba comenzando a sentir por Daniela desde aquella noche lo inquietaba.
Él decidió que era hora de hablar con alguien sobre lo que le estaba pasando. Llamó a Marcelo quien es su mejor amigo, pensó que él podría ayudarlo, como siempre lo hacía,
– ¿podemos hablar? Tengo un dilema que resolver – le dice,
-- ven a buscarme, estoy en el pabellón B – le contestó Marcelo y Diego camina por los pasillos en busca de su mejor amigo,
Al llegar al pabellón B, Diego encuentra a Marcelo y ambos van a un lugar más privado.
-- Recuerdas a Daniela, mi profesora. La otra noche salí con ella a comer – le comentó Diego con la mirada agachada, él mismo daba la impresión de sentirse culpable por algo que no había hecho,
-- No entiendo a qué quieres llegar hermano – le dice Marcelo con ojos confundidos, conoce a Diego, pero en ese momento no llega entender lo que quiere decir,
-- Desde esa noche… estoy sintiendo cosas por ella – le confiesa apenado, consiguiendo que su amigo se asombre, llevando sus manos a la cabeza, intentando comprender lo que acaba de escuchar,
-- ¿Entonces Luciana tenía razón? – le pregunta Marcelo serio, conoce a Luciana el mismo tiempo que Diego y ahora no sabe que pensar,
-- ¡No! – le contesta Diego,
-- No es lo que piensas, fue después de que ella terminará conmigo que empecé a sentir esto, si Luciana no me hubiera terminado nunca habría salido con Daniela – suspira,
-- Será mejor que lo hables con Daniela, es la única forma – Diego asiente con la mirada.
Días después Daniela se encuentra con Diego, él estaba saliendo de su entrenamiento en la universidad.
– Profesora, tengo que decirle algo – le comenta Diego con un poco de temor en su voz, no esta seguro de lo que debe decirle, pero sabe que debe aclarar las cosas con ella,
-- Claro Diego vamos a mi oficina – le contesta Daniela con un poco de curiosidad en su mirada.
Una vez en la oficina Diego empieza a hablar
-- He notado algunas cosas en su clase... es decir… algunas miradas, algunos gestos. No sé si es mi imaginación, pero siento que hay algo más en la forma en que me trata y desde esa vez en que nos vimos… ¿ya sabe? Y en las noches siento algo que tal vez no debería estar sintiendo – le confiesa.
Daniela se queda en silencio por un momento, sintiendo una mezcla de pánico y alivio a la vez. Sabe que este momento llegaría eventualmente.
-- Diego, lo que estás diciendo es... algo complicado. Como tu profesora, no debería tener estos sentimientos. Pero, es cierto. Me he sentido muy atraída por ti, y me doy cuenta de lo inapropiado que eso es. No he sabido cómo manejarlo y … – de pronto Diego se dejó llevar por sus emociones, se acercó a Daniela, quien lo miraba con una mezcla de anticipación y preocupación y la callo con un beso en los labios,
-- Esto no está bien -- murmuró ella, con voz baja pero firme, le gustó demasiado e intentaba convencerse de que estaba mal.
-- Sé que no deberíamos – le respondió Diego, con voz temblorosa. Sin embargo, la proximidad y el momento superaron su juicio. Con un suspiro cargado de resignación y deseo, cerró la pequeña distancia que los separaba y la volvió a besar.
El beso fue breve pero intenso, un reflejo de la complicada maraña de emociones que ambos sentían. Casi de inmediato, Daniela se volvió a apartar, poniendo una mano en el pecho de él, como queriendo establecer un espacio físico y emocional entre ellos.
-- Diego, esto no puede volver a pasar – le dijo ella, con firmeza.
-- Lo que sea que esté pasando aquí, no terminará bien. Ya has sufrido suficiente, y yo... yo no quiero ser parte de más dolor – le dice ella,
Diego asintió, sintiendo un agudo pinchazo de arrepentimiento,
-- Tienes razón. Lo siento, no sé qué me pasó. No debería haber hecho esto – se disculpa, aunque en el fondo se sentía feliz, algo extraño comenzaba a florecer dentro de él, en ese momento no se daba cuenta, pero con el tiempo, las cosas podrían cambiar.
Ambos se quedaron en silencio por un momento, el aire cargado de arrepentimiento y de una comprensión dolorosa. Diego finalmente se giró para irse, sabiendo que cada momento que permanecía allí solo complicaba más las cosas.
-- Voy a intentar arreglar las cosas con Luciana – le dijo, más para sí mismo que para Daniela.
-- Y voy a darme un tiempo para pensar en lo que realmente quiero y necesito – susurro.
Al salir de la oficina, Diego sentía el peso de sus acciones más que nunca. Sabía que enfrentarse a sí mismo y a las consecuencias de sus decisiones no sería fácil, pero también comprendía que era necesario si alguna vez esperaba encontrar un camino claro hacia adelante.