Amigos

1693 Palabras
Al Salir del “tiempos de café” me siento tan mal por mi falta de comunicación hacia Gen que decido ir hacia su casa con la camioneta antes de llegar a mi casa; estaría desobedeciendo a mi mamá, lo sé, pero necesito hablar con alguien de lo que me pasa y Gen ha sido mi amigo desde tiempos inmemorables, como dijo la Sra. Noris “sería justo que el supiera lo que me pasara” además también me preocupa Gen. Enciendo la camioneta nervioso aun por mi decisión de desobedecer a mi mamá, me la imagino enterándose de esto y me da más miedo. Seguro haría mover sus influencias con los jueces para que me privaran de libertad por lo mínimo 74 horas solo por desobedecerla. Me da terror, pero sigo. Mis pensamientos de terror hacia mi mama continúan, así que enciendo el reproductor y pongo “Hey jude” de The Beatles; esa canción siempre me relaja. En camino a la casa de Gen (que no es tan lejos si manejara él, yo no corro a más de 30 km por hora gracias a mis traumas al conducir producidos por mi mamá) pienso en la gran amistad que tenemos y esto me pone más melancólico. Llego a la casa de Gen y está todo oscuro, lo llamo por teléfono: --Gordo, estoy abajo, te extraño así que decidí venir a verte. --Estaba a punto de descender a las profundidades del infierno, me interrumpes,  estúpido. Ya voy—Gen siempre juega con que tiene algún tipo de poder de bruja. Pero, esta vez se sintió triste por teléfono, así que talvez lo dijo enserio. Gen me abre el garaje para meter la camioneta con su argumento de que si le pasa algo a la camioneta probablemente mi madre me expulsaría del círculo familiar, que hasta me quitaría el apellido… No encuentro fallas en esa lógica… Entramos, y gen se dirige directo a la cocina y destapa por lo que parece un paquete de galletas de soda y las echa en un plato, abre la nevera y saca un envase con salsa, creo que es salsa de ajo picante y la echa arriba de las galletas. --Ahora si nos podemos ir a mi cuarto, princesa, ¿Extrañabas mis besos? –dice, mientras se mete galletas a la boca. Me pregunto si la glotonería de Gen es debido a sus ansiedades o es solo que le gusta comer mucho. Hoy lo noto muy ansioso y no se ve enfermo como dijo la Sra. Noris que estaba así que supongo que hoy está muy ansioso. --No, gordo, me preocupé porque faltaste hoy, así que vine a comprobar que no te habías ahogado con 3 litros de salsa rosada. Además, hay unos temas que me gustaría hablar contigo, pero primero, ¿Qué te pasa? —ya entramos en su cuarto y se tira en la cama mientras que yo me siento en un mueble que da en dirección a su cama. Quedamos como si fuera yo un psicólogo y él mi paciente. --¿Qué me pasa de qué? No tengo nada—casi se pone a llorar al decir la última frase. . Gen desde que éramos niños siempre fue muy sensible, el siempre aparentó ser fuerte he invencible, pero todo era una fachada, que fortaleció luego con su personalidad juguetona. Una vez cuando éramos niños estábamos en un plan vacacional de PDVSA (el papá de Gen es alguien muy importante en esta empresa, así que no nos saltábamos ningún plan vacacional) en el que el ultimo día de actividad fuimos a un parque acuático del país muy famoso que quedaba en otro estado, así que viajamos como 6 horas de ida para poder llegar al sitio. Fue un día muy genial, hasta que llegó la hora de venirnos. La recreadora nos dice que nos salgamos de la piscina así que todos lo hicimos y nos pusimos en fila, Gen salió y cuando iba camino a formarse se tropezó y cayó sobre caca de perro que había en las áreas verdes. Todos empezaron a burlarse de él y Gen lloró; lloró tanto que tuvieron que llamar a su mama para que lo calmara por teléfono. De regreso a casa Gen no habló así que fui a donde estaba y lo abracé, entonces empezó a llorar de nuevo, pero esta vez lloró para liberarse, me dijo: “Joe, no quiero que mi mama se vaya”. Para ese entonces no sabía, pero la casa de Gen era un campo de batalla en el cual se discutía el futuro de Gen. Su mama estaba a punto de separase de su papa por una presunta infidelidad que descubrió. Lo seguí abrazado y le dije que yo estaría ahí para él, éramos niños pero ahí entendimos que seriamos amigos para siempre; lloramos y después empezamos a hablar de los toboganes gigantes que habían en el parque. Luego de eso, la pelea con sus padres siguió en aumento y Gen se tuvo que quedar en mi casa como por unas 2 semanas mientras se calmaban las cosas en su casa. Cuando Gen volvió a su casa su mamá ya no estaba en el lugar. Decidió irse a España con su familia y dejar a Gen con su papá sin siquiera despedirse de él, nunca supimos muy bien cómo fueron los hechos, pero Gen quedó destrozado. Su papá le pagó psicólogos a Gen, pero después de algún tiempo Gen dejó de ir porque se negaba a hablar con extraños acerca de su vida, los psicólogos quedaban sorprendido de su madurez para proteger su intimidad porque aún era un niño. Gen nunca habló con nadie de eso, pero sí conmigo. Me explicó en una conversación que tuvimos en esas 2 semanas mientras jugábamos con el sello de abogado de mi mamá que él se sentía culpable de que su mamá llorara porque él fue el que le dijo que su papá estaba con esa mujer, iba a seguir hablando, pero mi mama nos consiguió y casi nos mata ese día por dañar su sello. Años después descubrí por una conversación que escuché de mi mamá que la mujer que me dijo Gen era mi vecina Vanessa una joven ingeniera de como 27 años proveniente del estado falcón que vino a la ciudad para realizar un posgrado y se quedó ya que consiguió trabajo aquí, Vanessa trabajaba con el sr. Harper así fue como se conocieron. Gen al parecer un día vio cómo su papa la dejo en su casa y le dio un beso en la boca, ese día estábamos haciendo tareas en mi casa y el papá de Gen no sabía que yo vivía cerca de su amante porque él nunca llevaba a Gen a mi casa por estar ocupado, la que hacia eso siempre era su mamá. Al buscar ese día a Gen él le conto lo que vio, y desde ese día empezó la tormenta en su casa. Por lo bien que conozco a Gen supe que nunca se ha perdonado por lo de sus padres, y sé que aún se siente culpable por su separación. En los siguientes meses después de la separación de sus padres empezaron las clases y allí empezó a desarrollarse la personalidad chistosa, fuerte e invencible de Gen; nada parecía penetrarlo. Todos quedamos sorprendidos por la manera de como procesaba las cosas. Pero solo yo sabía lo sensible que era, cada vez que le pasa algo lo niega hasta que logra admitirlo y llora como la vez en el autobús de camino a casa. . --te conoz… --no dejó que terminara de hablar. --Joe, Becca me tiene mal. No sé qué le pasa, me hace ser inseguro, se pierde sin  justificación. No sé si me quiere, o que quiere. Yo la amo, pero no deja que la ame, es difícil no entiendo por qué me pasa esto. Yo solo tengo ojos para ella, ayúdame Joe, ¿Qué puedo hacer? Por eso falté hoy al “tiempos de café” no tengo fuerzas para hacer nada. Y me tiene muy mal todo esto Joe, yo solo quiero ser feliz. —Gen empieza a llorar desde el comienzo que empezó a hablar, se me parte el corazón. Mi amigo no se merece esto. Su corazón es tan noble. -- Ay gordo—lo abrazo—no te compliques tanto, si Becca no quiere estar contigo sencillamente que no esté, ella se estaría perdiendo a un gran hombre como tu; es ella la que pierde más. Hace poco terminé de leer un libro muy bueno de Walter Riso, se llama “Desapegarse sin anestesia”; en una de sus frases dice: “No estar apegado no significa que queramos menos a una persona, sino que estamos preparados para seguir viviendo si se acaba la relación...” o algo así decía ja jajá—le digo mientras se calma y ríe—Sigue amándola con todas tus fuerzas, pero estando preparado para perderla si ella lo decide así. --Soy perfecto tal y como soy; todo en mi vida sucede para mi bien final; soy amado, soy amor. –se dice gen estas palabras mientras mira la pared y va despertando de su colapso. Recuerdo que esta declaración siempre se la dice en momentos en que está perdido en sus pensamientos, amo a gen. –Ya estoy mejor, gracias Joe. Te amo mucho princesa, de verdad gracias para estar allí y ayudarme cada que lo necesito licántropo. —así me dice Gen a veces, todavía no entiendo por qué, pero me da risa. --De nada gordo, para eso estamos. –vuelve a comer de sus galletas y me mira con sospecha. --¿Qué te pasa a ti? te he notado pensativo a veces –me dice con la boca llena de comida. Casi que ni lo entiendo. Es sorprendente como se recupera tan rápido el gordo este. --Bueno Gen, creo que me pasa mucho. —me cuesta hablar de mí, estoy luchando con eso desde hace tiempo, pero es difícil. Hasta hablar con gen me cuesta. –Me gusta Tina; también me gusta Molly. Eso me pasa.
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