No sé en qué momento arrancó la kawasaki ni en qué momento Gen se bajó del carro y empezó a pelear con Becca, solo sé que no pude apartar mi vista del conductor de esa moto. Algo muy, muy extraño está pasando aquí. Los gritos de Gen de repente me distraen de mis pensamientos. Gen parece demasiado furioso, hasta asusta. Becca lo ve sorprendida y preocupada. No vio que llegamos y estaba yendo a la puerta de su casa cuando de repente vio a Gen y nota que la vio llegar en la kawasaki. Me bajo para evitar que Gen cometa cualquier locura… como perdonarla, por ejemplo.
--¡Desapareces de repente y ni siquiera te preocupas en buscarme!—le está gritando Gen. Me acerco más para escuchar mejor y tratar de calmar a Gen.
--Gen, por favor, yo te estuve llamando y enviando mensajes.
--¡Lo único que sabes hacer es buscar excusas absurdas y dices que sales con Tina! ¡O desde cuándo Tina tiene cabello corto y usa chaqueta de cuero!
--Gen, mi amor, no es lo que parece…-- trata de decir Becca. Gen no la deja hablar con sus gritos.
--Solo te has burlado de mí todo este tiempo ¿no es así? Creí que en verdad me amabas.
--Yo en verdad te amo, Gen—dice llorando.
--¡Mentira! ¡Si en verdad me amas dime dónde coño has estado y quién es ese que te trajo hasta tu casa!
--No…--gime--, no puedo… no puedo decirte—llora.
--Pues si no puedes decirme, no puedo creerte. Ya no más.
--Gen, por favor—Becca está llena de lágrimas.
--¡¿Por favor?! ¡¿Por favor?!—Gen enfurece más—No me pidas que te entienda cuando no me estás diciendo la verdad. Yo soy el que te voy a pedir, por favor, que no me busques más. No quiero saber más nada de ti. — Se da la vuelta y va camino a su auto—Vámonos de aquí, Joe—me dice y voy tras él.
Subimos al auto y Gen toma el volante arrancando y acelerando de manera abrupta. Veo a Becca por el retrovisor llorando mientras nos alejamos.
.
Gen está serio, con la mirada fija en la carretera.
--Si la policía se da cuenta que estás ebrio mientras manejas el auto nos meterás en un lío—le digo muy calmado.
--No me importa la policía. Nunca me ha importado, la verdad. —dice sin quitar la mirada del camino.
Estamos pasando cerca de la Plaza de los Cuatro Vientos de nuevo y le digo a Gen que se detenga un momento. No me escucha.
--Gen, parquea por aquí para que te calmes un poco.
--Estoy calmado.
--¡No me importa, maldita sea, parquea ahora mismo!—le grito.
Gen se estaciona rápidamente cerca de la biblioteca donde estuvimos hace apenas unas horas “entrevistando” a Marlyn Murray. Nunca entendí por qué las personas cuando están ebrias hay que gritarles para que te hagan caso.
Nos bajamos y volvemos a los bancos de la Plaza de los Cuatro Vientos. Aún hay bastantes personas paseando por allí, las luces están encendidas, es ya de noche y no hay luna ni estrellas, la nubosidad estos días es muy frecuente. Gen sigue manteniendo un rostro en el que se mezclan su estado de embriaguez con su muy honesta y justificada furia.
--Joe, yo conozco a ese tipo.
--¿Qué tipo?
--El de la Kawasaki.
--¿Lo conoces?
--Bueno, no lo conozco pero lo he visto. ¿Recuerdas las veces que me viste pelear con alguien a fuera del Tiempos de café? Era él.
--Espera, qué, no estoy entendiendo ¿Y por qué diablos peleabas con él?
--Los vigilantes me dijeron que acosaba a alguien del Angells Mall y que tenía la entrada prohibida. Cuando lo veía pasar por el frente del Tiempos de café sabía que iba a molestar a quien quiera que fuera y me molestaba, una vez incluso lo vi espiándonos, no sé por qué, pero me molestaba y lo corría.
--¿Y nunca le dijiste al loco Patch?
--Nah, siempre se iba cuando yo lo echaba. Además, ya sabemos la razón por la que me espiaba. Es claro que Becca y él tienen tiempo en una aventura. Mientras yo creía que en verdad me quería.
--Maldita Becca.
--Lo es.
--Es extraño, la vi muy mal cuando nos fuimos de su casa.
--Pues también logró engañarte a ti.
--Esto es cada vez más extraño.
--Joe, ¿sabes dónde vive Tina?
--Nou… ¿Tú sí?
--Pues si supiera no te hubiese preguntado.
--¿Y para qué quieres saber?
--Pues es raro que no sepamos. Si siempre desaparecía con Becca ella debe saberlo todo… y si así era… o era su cómplice o también participaba en una aventura.
--¡Qué diablos dices, Gen!
--Tina quizás no sea lo que ella dice que es. Digo, por lo que supimos hoy la profesora Murray no es una mala persona, entonces ¿para qué querría saber información de Tina?
--No sé qué responder a eso pero debe haber una explicación razonable.
--Pues esa explicación tendremos que saberla hoy.
--¿De qué hablas?
--Súbete al auto—se levanta y sube al auto. Dudo en seguirlo por un minuto. Y aunque sé que me arrepentiré, subo.
.
--¿Para qué diablos vinimos a la escuela?
Gen se estaciona en la parte trasera de la SOM y saca de la guantera una linterna.
--Jugaste a los espías tú solo, ahora jugaremos los dos.
Baja del auto, ve hacia los lados y me hace señas para que baje. Bajo y Gen me dice que podremos entrar tranquilos por la puerta trasera que usan para sacar la basura ya que eso solo tiene un candado “muy fácil de romper”.
Gen ha tratado durante varios minutos de abrir el candado. Lo ha golpeado con piedras, palos y hasta un martillo que trajo del auto. No sé cómo diablos pudo pensar que Pence dejaría alguna manera fácil de entrar al colegio de noche. De repente escuchamos un camión acercarse y corremos para escondernos detrás del auto. Es el camión de la basura. Baja un chavo como de 25 años, abre el candado con una llave que saca de su bolsillo, abre la puerta y entra como si nada.
Gen entra segundo después y me hace señas para que lo siga. Esta ha sido la peor idea que se le ha ocurrido a Gen en todos nuestros años de amistad. Entramos tratando de no hacer ruidos ya que vamos detrás del chico de la basura. Vemos que entra en el depósito de desechos y nos vamos hacia los pasillos. Gen enciende la linterna y camina poco a poco, con un miedo que no entiendo ya que es obvio que nadie está aquí a estas horas salvo nosotros dos y el chico de la basura que ya debió de haberse ido.
El gordo me hace señas con la mano anunciando que entrará a la oficina de Pence y yo solo levanto el pulgar ya que aun no entiendo lo que quiere hacer. Se recuesta en la pared que precede a la puerta como si fuese un espía de verdad y corre a entrar en la oficina pero imagino que se le olvidó que la oficina estaba trancada porque se golpeó el rostro con la puerta y cayó al suelo sangrando por la nariz. Me acerco y le extiendo la mano.
--Creo que no recordaste las veces que Pence estuvo muy molesta porque burlaron su cerradura, ¿Sabes por qué burlaron sus cerraduras? ¡Pues porque las tenía!—le grito.
--Cállate, y vuelve a abrirla como lo hiciste la última vez. Maldita sea, estoy sangrando.
--Trata de no regar tu sangre por allí.
--Trataré.
Veo la nueva cerradura que Pence le puso a la puerta y pienso que esta quizás sea más fácil de quitar que la anterior. Saco las llaves de mi casa y estiro el alambre en forma de aro que hace el llavero, lo introduzco a la cerradura, tanteo las partes dentro de la misma y en menos de un minuto abro la puerta sin necesidad de forcejar ni dañar nada.
--Maldito, Joe, eres un genio.—dice Gen sorprendido.
Entramos y Gen se sienta en el escritorio de Pence, enciende la computadora y me pide que abra los archivos donde está la información de los estudiantes, lo hago y busca a Tina.
Imprime la información y salimos de allí dejando todo como si nunca hubiésemos estado allí.
Cuando fuimos a la parte trasera nuevamente nos encontramos que la puerta estaba abierta aún y volteamos hacia parte del depósito de desechos y notamos que esa puerta también estaba abierta. Nos acercamos un poco y vimos al chico de la basura recostado en una silla durmiendo.
--Vaya gente en la que confía Pence.
Salimos, subimos otra vez al auto, esta vez yo al volante porque Gen está estudiando aun la información sobre Tina.
--¿Ya sabes dónde vive?
--No, pero sácanos de aquí mientras leo.
--Pues ya lee rápido.
--Oh, ahora sí quieres saber dónde vive ¿eh?
--Pues no volví a arriesgar mi vida académica por nada. Ya qué.
--Esa es la actitud. Ahora ve a la Calle San Diego, allí vive tu mujer.
--Vale—digo y cruzo la siguiente avenida a la derecha. La Calle San Diego no es una calle literalmente, es una urbanización que simplemente se llama así y que es un poco alejada del centro de la ciudad.
--Wow, Joe, ¿no pudiste conseguir una novia que viviera más cerca?
--Oh, perdona, ya sé que la siguiente vez que decida tener novia le pondré como requisito develar su dirección de habitación.
--Esa maldita oculta algo, ya verás.
--¿Qué podría estar ocultando? No creo que tenga que ver algo con Becca… o quizás sí…
--Pues si no es algo en el que está involucrada Becca, sí debe tener algo que ver con la familia Murray. Piensa, Tina es de Valencia, llegó a Barcelona hace poco, al igual que los Murray. Y si Sandra Murray es una heroína como nos ha dicho su sexy hija, entonces Murray debe sospechar algo de Tina y por eso quiere saber lo que trama.
--Te tomas muy en serio tu papel de espía.
--Pues tiene mucho sentido aun viniendo de un gordo despechado y borracho.
--Wow, Gen, ni yo lo pude haber dicho mejor.
La verdad es que no tengo algo para refutar las teorías conspiranóicas de Gen y desespero por llegar rápido a la Calle San Diego para despejar las dudas de una vez por todas.
Entramos a la principal, Gen me dice que la casa de Tina queda en la manzana 3. Me asomo por la ventana y veo que una de las casa dice C5-M1, y sobreentiendo que esa “C” es de casa y la “M” es de manzana, así que sigo derecho en la calle y cruzo la siguiente a la derecha para encontrarme con casas que anuncian que son la manzana 2, cruzo a la siguiente calle para encontrarme con una redoma que tiene una fuente que nunca en mi vida había visto.
--¿Habías venido antes a este sitio, Joe?
--No que recuerde.
--Pues es muy lindo, la verdad.
--Sí lo es.
--Estaciónate aquí, ésta es la manzana 3.
Me estaciono y bajamos del auto. Gen camina apresurado y lo detengo por un momento.
--Gen, ¿no crees que sería algo raro llegar a casa de Tina y que nos pregunte cómo supimos su dirección?
--Más raro es que desaparezca con Becca ¿no crees?
Sigue caminando, se acerca a una casa, ve nuevamente la hoja donde tiene la información de Tina y dice
--Es la casa 34. Y esta es 31. Avancemos.
Seguimos caminando hasta que encontramos la bendita casa que dice C34-M3. Es una casa no tan modesta, con arbolitos en frente y una silverado estacionada en frente. Nos acercamos, las luces están encendidas y Gen toca el timbre.
Hago un pequeño diálogo en mi cabeza en el que le digo a Tina que vine hasta su casa a las 10 de la noche porque estaba preocupado por ella y quería saber si estaba bien.
Una señora de mediana edad y rubia me abre la puerta.
--Buenas noches, ¿qué necesitan?
--Ehh, buenas noches…--dice Gen--, estamos buscando a Tina.
--¿A quién?
--Tina Shun, ¿usted es su mamá?
--Aquí no vive ninguna persona llamada Tina Shun, deben de estar confundidos.
--No… estem… un momento…--Gen vuelve a ver la hoja y se vuelve a la mujer rubia—Aquí dice en la información de Tina Shun que ésta es su casa…
La mujer lo mira confundida y toma el papel—Esto debe ser una equivocación. Llevo viviendo aquí con mi familia 10 años y no conocemos a nadie que lleve ese apellido.
--¿De verdad?—Gen me mira y le devuelvo la mirada igual de asombrado.
--De verdad—afirma la mujer.
--Disculpe, debió de ser una gran confusión. Que tenga buenas noches.
Después que esa señora cerró la puerta nos sentamos en la acera de enfrente y no sabíamos ni qué decirnos el uno al otro.
--Tina está ocultando mucho más de lo que pensamos, Joe.