Al llegar al aeropuerto voy viendo que él avión era uno de los más caro y con todos los lujos que uno pudiera desear, adicional incluía servicio de azafata. Isabel me vio molesta y me pidió que me tranquilizara. El viaje fue muy incómodo ya que parecía una fiesta y si no le pegue una cachetada fue porque Isabel me detuvo, llegamos al aeropuerto y la parecer había contratado una limosina por qué nos estaban esperando. —Javier no hay necesidad de contratar una limosina, en todo caso aquellas personas son tu equipo de seguridad y el vehículo que ocupas es brindado— dijo Isabel — ¡En serio tengo un vehículo brindado!, lo siento muchachos pero por esta ocasión me iré en mi vehículo con escolta. Él se sube a su Jeep. —Isabel yo me iré en otro, quiero ir a la casa a descansar

