CAPÍTULO VEINTICINCO Mackenzie llevaba sentada en recepción unos cinco minutos para cuando le llamó Ellington. Eran apenas las 12:05 cuando se montó en el coche. La nieve había encontrado un ritmo confortable, y caía de manera constante. Aunque la nevada no fuera de las tormentosas, ya se las había arreglado para cubrir los metros que habían caminado con un manto de nieve. Calculó que podrían seguir viajando por esas carreteras unas tres horas más, así que quería aprovechar ese tiempo de la mejor manera posible. Durante un breve intercambio comentaron su falta de resultados. Mackenzie le habló del ex empleado que había participado en peleas de perros y también especuló que había millones de cosas que sucedían en Bent Creek que eran ilegales además de requerir el traslado de animales en c

