CAPÍTULO TREINTA

819 Palabras

CAPÍTULO TREINTA Cuando una semblanza de pensamiento racional hizo aparición de nuevo en su mente, Mackenzie se tomó un momento para repasar su estado. Una a una, recorrió sus heridas, intentando tomar el papel de un médico. Primero, su rodilla izquierda. Sabía que no estaba rota ni fracturada, pero no cabía duda de que él se la había dañado. Ni siquiera podía poner la mitad de su peso sobre esa pierna sin que le fallara la rodilla. Después estaba su rostro. Ya podía sentir cómo se le estaba hinchando. Había señales de sangre y por lo que ella podía decir, todavía podía mover la mandíbula perfectamente, aunque le dolía un poco. Así que ahí no había nada grave. Lo siguiente eran sus costillas. El dolor de la patada que le había propinado ya se estaba disipando así que tampoco había nada d

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