Llegamos a parar los tres al hospital, luego de que la única manera de detener a Trevor fue con una silla en su cabeza, ¿cómo demonios tenía tanta fuerza? ¡O tanta ira! No recordaba la última vez que estuve en una pelea, ni de cerca. Pero esta había sido muy…salvaje. Aunque no podría llamarle pelea, no. Trevor nos dio tremenda paliza. Podía decir que nos tomó desprevenido y por eso nos atizó de esa manera, pero pensarlo me hacía gracia y entonces reía y me dolía el ojo, la nariz, la cabeza, la boca ni se diga. ¡Me dolía todo! El dolor de cuello no lo soportaba y me habían tenido que dar algo para el dolor insoportable con el que llegué al hospital, Tyler tenía la nariz rota y, ¡vamos! ¡Su cara no la reconocía! Estaba tan hinchado que ya no estaba seguro de si ese era Tyler. Trevor habí

