Narrador La ciudad estaba inquieta, los autos iban y venían de un lado para el otro, conductores alterados, bocinazos, Liam se encontraba en su despacho mirando por la gran ventana mientras tomaba una taza de café, no entendía a que se debía tanto alboroto el día de hoy, no es como sí alguna vez esta ciudad fuera tranquila, pero hoy era peor que otras veces. Algo lo inquietaba y no sabía qué, se suponía que tendría que estar tranquilo, el asesino de su padre había muerto, no como él quisiera, porque la realidad es que él quería matarlo, pero el sujeto era bueno, tanto que llego a desarmarlo sin problema, recordó el sabor amargo de aquel momento, la forma en que los ojos de Schroeder lo observaron, vacíos, fríos y distantes, no había remordimiento en él, no creía que aquel sujeto sin alma

