Giovanni Desayunamos todos juntos entre charlas triviales, cosas sin importancia, porque después nos tendríamos que ocupar de cosas más serias, cosas que podrían nuestra vida en riego, pero sobre toda las cosas que acabarían con todo lo que amábamos sin importar nada. Mis muchachos esperaban ordenes, Edel seguía internado, estable, bien, pero muy lastimado, tendríamos que sacarlo de ahí a como de lugar o podían acabar lo que empezaron, necesitaban a los Schroeder fuera del mapa y no pararían hasta lograrlo, porque les importara solo una cosa, poder. Ellos no velaban por nada más que sus intereses y si tenían que matar a todos en el intento lo harían, porque así eran, ratas de alcantarillas dispuesta a todo con tal de conseguir el gran imperio “S”, el legado que había forjado Aric, uno

