—Ven aquí, Cielo, vamos a dar un paseo en el auto. El cachorro se acercó a ella, se agachó para levantarlo entré sus brazos y meterlo en el auto. Victoria, se tomó su tiempo para llegar a la casa de Angus. No hacía más que preguntarse si debería haberle llamado primero, al menos para ver si estaba en casa. Sin embargo, ya no importaba. Estaba comprometida a llegar hasta el final. Victoria, no tenía el control. Lo había dejado en la casa pensando que nunca jamás lo volvería a necesitar. Dudó. No sabía qué hacer. Si llamar o darse la vuelta y regresar a casa. Las puertas de repente se abrieron lentamente. Eso significaba una de dos cosas: Que Angus, iba a salir o la había visto por la cámara de seguridad y había abierto. Victoria, entró en la casa y al pasar por delante del helipuerto, vio

