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1670 Palabras
Christopher Mi nombre es Christopher Paterson, tengo 41 años y estoy casado hace varios años Olivia, la mujer que una vez fue el amor de mi juventud. Ella y yo fuimos muy felices al principio de nuestra relación, pero luego la llama se fue apagando con el pasar de los años. Tratamos de tener hijos y resulta que soy estéril, por ende, no pude darle lo que tanto anhela; desde entonces todo se ha vuelto rutinario entre nosotros. Somos grandes amigos que viven juntos en la misma casa, más no convivimos como una pareja normal, a pesar de que a la vista del mundo exterior somos el matrimonio perfecto. Vivimos una doble vida dentro y fuera de nuestra casa. Ella se dedica a su trabajo al igual que yo, con la única diferencia que yo disfruto del placer de otras chicas cuando se me antoja y ella está consiente de eso; por su parte únicamente se limita a disfrutar del sexo que le doy de vez en cuando. Nunca ha buscado un hombre que la satisfaga como lo merece y eso que en repetidas ocasiones se lo he recalcado, pero su respuesta siempre es la misma, así que ahora no le toco el tema. Tras la muerte de mi hermana y mi cuñado, me dejaron a cargo a Mathew, su hijo, para que lo encaminara en el mundo de los negocios y lo ayudara a formarse como hombre. Al principio me sorprendió el hecho de que ella lo dejara a mi cuidado cuando ya él es un adulto, pero de todas maneras estoy haciendo todo lo posible para ayudarlo y cumplir con la promesa que hice de cuidarlo como a mi propio hijo. Desde que Mathew se mudó a nuestra casa las cosas han cambiado mucho. Ahora paso más tiempo con él, enseñándole acerca de los negocios y de las cosas esenciales que se necesitan para tener éxito. Pero lo que me está causando revuelo es su novia, Molly Jackson, esa jovencita me parece muy sensual y madura. Además de que tiene un carácter predominante y eso me excita. Hace unos meses experimenté el placer de forma diferente y eso me encantó. Ahora busco mujeres que me dominen y me permitan darle placer como se lo merecen. Antes pensaba que íntimamente era bueno; sin embargo, no tenía idea de todas las cosas que me hacían falta experimentar, como el uso de juguetes sexuales y posiciones que aumentan mi deseo y me permiten disfrutar plenamente del sexo. El morbo que siento al verlas tan atrevidas y dominantes es sumamente satisfactorio. Me excito al escucharlas pedir una petición, cuando me tienen a su completa disposición o al reprimir mis deseos salvajes por hacerlas mías. Quién diría que un hombre disfrutaría tanto que una mujer lo domine, lo azote y marque su cuerpo; con Olivia nunca lo he vivido y tampoco creo que lo haga. Me adentré a este mundo del cual no quiero salir y sé que ella no lo entenderá nunca. De hecho, nuestra relación ha cambiado desde entonces, ahora paso poco tiempo en casa y cuando lo hago no me siento cómodo porque la estoy engañando de una forma que jamás imaginé hacerlo; esto es diferente a las aventuras pasajeras que suelo tener porque no pienso dejarlo a un lado por nada del mundo. De ahora en adelante quiero vivir mi vida al máximo esté o no, con Olivia. Suena egoísta, pero no quiero perder el resto de mi vida sumergido en la rutina. En algún momento debo hablar con ella, solo que aún no sé cómo abordar el tema, sobre todo por el qué dirán. Es importante para nuestra familia mantener una imagen intachable para que los negocios surjan a la perfección. En la sociedad en la que vivimos este tema es de suma importancia a la hora de cerrar diferentes tratos. Llego a casa después de un largo día de trabajo y lo primero que hago es tomar un vaso de Whisky, últimamente el trabajo sigue extendiéndose y con las noches lujuriosas que he tenido estos días, no he descansado bien. Esta noche pensaba hacerlo, pero tenemos un evento muy importante al cual no podemos faltar. Suelto el nudo de mi corbata y me dirijo al salón para reposar un rato en el sofá. Al llegar, la imagen que tengo frente a mí me impacta totalmente. Molly está masturbándose sin temor a ser descubierta. ¡Mierda! Mi polla se endurece rápidamente y comienzo a sentirme incómodo, trato de salir de allí antes de que pueda verme, pero mis piernas no colaboran con mi razón. No debo quedarme observando, es la novia de mi sobrino y la madre de su futuro retoño, pienso. Sin embargo, hago lo contrario. Fijo la mirada detalladamente en su postura y cuando gime sin parar me doy cuenta de que pronto llegará al clímax. Toco mi polla por encima del pantalón y sin darme cuenta dejo caer el vaso interrumpiendo así los orgasmos placenteros de Molly. Ella me mira y comienza a sacar sus dedos del interior de su sexo sin apartar la mirada de mis ojos. Es una joven sumamente hermosa, tés blanca, cabello castaño, ojos verdes, un cuerpo hermoso, un coño pequeño y rosado, ideal para mi boca. ¡Pero, ¿qué carajos estoy pensando?! ¡Joder, estoy mal de la cabeza! ¡Dios es que es tan hermosa! Me tiene completamente excitado, solo pienso en hacerla mía en estos momentos sin importarme el mañana. La deseo y mucho, no puedo contener las ganas que siento por ella. De pronto la veo tocarse de nuevo y creo morir. Cuando ya no puedo más, me acerco a ella y disfruto de verla masturbarse. Mis deseos aumentan y me adueño de su sexo como si fuera mi propiedad. ¡Joder! Qué delicia, su coño es sumamente exquisito al igual que sus fluidos vaginales. Me pierdo en él como si estuviera degustando mi comida preferida y a partir de hoy creo que lo será porque no podré quitarme su exquisito sabor de mi boca. Al cabo de varios minutos chupando su sexo y adueñándome de él, ella se corre en mi boca y yo saboreo sus fluidos, justo frente a sus ojos. ¡Mierda! ¡Ha sido el mejor coño que he devorado! Luego de esta sesión tan deliciosa, ajusto sus bragas y las coloco delicadamente en su cuerpo. Ella termina de acomodar su ropa y posa su mirada en mi entrepierna. Estoy totalmente duro y quiero que ella se encargue de esto, pero tampoco puedo obligarla si no quiere. Toca mi bulto y muerde su labio inferior aumentando mis ganas por ella. Nos quedamos observándonos por varios minutos y cuando pienso que no hará nada por mi amigo decido ir a mi habitación para hacerme cargo yo mismo. Ella me toma de la mano y siento una corriente recorrer mi cuerpo, giro a verla y me pierdo en su mirada. Se levanta y acaricia el torso de mi pecho hasta llegar a la cremallera de mi pantalón. Saborea sus labios y me lanza una mirada provocativa. Trago grueso y la veo exponer mi polla fuera del bóxer. Se queda admirándola por varios segundos y luego la lleva a la punta de su boca. ¡Santísima mierda! ¡Qué rico se siente! Chupa mi pene como si fuera una paleta de su sabor preferido y sonríe al verme mirarla embobado. Esta chiquilla sabe muy bien lo que hace, ¡no puedo creerlo! Lo mete en su boca y saborea mis bolas por completo. Chupa, succiona y se divierte con mi pene. Me masturba con sus manos y se ayuda con los labios y su lengua. ¡Joder! ¡Esto es maravilloso! Sin duda alguna, este es el mejor sexo oral que me ha dado una mujer. No podré resistir por más tiempo, Molly me tiene totalmente excitado y disfruto de cada succión como el doble del placer. —Molly, voy a correrme —susurro. Ella aumenta sus succiones y al cabo de varios minutos estallo por completo en su boca. ¡Mierda! Inclino la cabeza hacia atrás hasta derramar la última gota de mi líquido. Me acerco rápidamente a ella para limpiarla, pero para mi sorpresa ella se traga todos mis fluidos y chupa sus dedos dejándome en shock. —¡Qué delicia! —comenta. Trago grueso y la veo sonreír. —No pensé qué… —¿Qué no me lo tragaría? —sonríe—. Señor Paterson, todavía le queda mucho por conocer de mí. ¿Pero, qué…? ¿Acabo de escuchar bien lo que me dijo? —Yo… —me quedo sin habla a causa de su intrepidez y ella profiere tranquilamente: —Bueno, debo irme. Será mejor que usted acomode su ropa, no queremos que la señora Olivia o Mathew aparezcan y lo vea así. ¡Carajo! Es cierto. Me apresuro a ajustar el pantalón y arreglar la camisa dentro de él. —Nos vemos, señor Paterson. —Molly, espera —la detengo—. Esto… yo quiero… —No me diga —hace un gesto con la mano para interrumpirme—. Va a decirme que esto no volverá a pasar, no se preocupe, lo entiendo perfectamente. —No, no es eso. Es todo lo contrario —su rostro cambia y prosigo: Sí, es decir, siempre y cuando tú estés de acuerdo en repetir yo no me opondré. —Pero, ¿y qué hay de su esposa? —inquiere. —No te preocupes por ella, nunca lo sabrá, será nuestro pequeño secreto. O, ¿acaso no quieres repetir? —me acerco más a ella y acaricio sus labios con la yema de mis dedos. —S… Sí… —susurra. —Me alegro, porque yo deseo recorrer por completo tu cuerpo y reclamar tu sexo con mi polla dentro de él. Gime al escucharme y mi amigo se despierta. Lastimosamente, unas voces provenientes del exterior interrumpen nuestro momento y ella se va rápidamente dejándome allí excitado y deseoso de hacerla mía totalmente.
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