Un par de horas después, Daphne se apareció de nuevo en la oficina de Patrick con su carta de renuncia. Tocó la puerta antes de entrar y cuando él pronunció la palabra mágica, ella entró. Lily, que estaba sentada frente a su novio, miró a Daphne y elevó una ceja. —Menos mal estás aquí, ya te iba a llamar porque hay algo que debes saber, Daphne —Lily lo miraba fijo, esperando que su novio hablara. Daphne también esperaba lo mismo—. Sé que has hecho un excelente trabajo pero… —¿Pero qué? ¿Me vas a despedir? —Cuestionó Daphne interrumpiéndolo—. Si es así, Patrick, te ahorro el trabajo —Dicho eso le entregó la carta de renuncia. —¿Qué es esto? —Mi carta de renuncia, Patrick, no soporto más humillaciones de tu parte, lo siento. —Estás mezclando lo personal con lo laboral, Daphne. —¿

