—Deja que sea yo quien lo decida mi amor —se arrodilla y pasa la mano por su ereccioon escuchando sus gruñidos de placer —finalmente es mío, ¿o no?. —Sabes que sí —ladea la cabeza y ella empieza a abrir su camisa y dejar dulces y húmedos besos en su torso hasta llegar a su cinturón —me estás enloqueciendo… —Tú a mí más, mucho más —jadea liberandolo. Emily usa toda su imaginación para buscar darle placer, intenta hacer lo que se viene a su cabeza para complacerlo y en respuesta escucha sus gruñidos de placer, humedece sus labios antes complacerlo con su boca, y entre tanto Camilo se sorprende al darse cuenta de que Emily le va devolviendo su seguridad en sí mismo, la toma de las caderas disfrutando de su unión, se sienten tan unidos y completos que no hay nada más en ese momento entre e

