CAPÍTULO ONCE La furia que Rachel había mostrado en la oficina de su casa había bajado bastante de nivel cuando se sentó en la mesa de interrogaciones en la estación de policía de Falls Church. Aún se podía sentir la furia en ella, pero también se podía ver que estaba mezclada con ansiedad y una pizca de miedo. Como resultado, la imagen que Chloe y Rhodes vieron cuando entraron en la sala, fue un ligero temblor en los brazos de Rachel y un tic nervioso en la esquina derecha de su boca. No la habían esposado a la mesa ya que no era considerada como una amenaza. Sin embargo, la mirada que le dedicó a las dos agentes cuando Rhodes cerró la puerta sugería que podía llegar a ser peligrosa. ―Esto es vergonzoso ―dijo Rachel―. Es insultante… Y pensar… ―¿Y pensar qué cosa? ―dijo Chloe―. ¿Pensó

