—Lo sé, te prometo que iré mañana al doctor para que me revise, quizás tenga que cambiar los medicamentos que he estado tomando —emitió. —Es lo que debes hacer, mamá. Continuaron la charla, mientras tanto Valentina y su hermano habían tomado un taxi rumbo al centro comercial. Antes de mirar la película había tiempo para caminar un poco por el exterior de la ciudad, aprovechar el momento de comprar un helado y luego ir al cine. Mario se veía muy emocionado. En poco tiempo ya se encontraba dentro de la heladería, por otra parte Maximiliano entraba a la farmacia para comprar los analgésicos que su madre le pidió. No se tardaría demasiado en ese lugar, afortunadamente tampoco había demasiadas personas, evitándose así más retrasos. Lo atendió una chica, que sin lugar a dudas, parecía es

