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1574 Palabras

Valentina se había quedado sorprendida al ver a Maximiliano allí. No sé lo esperaba. Verlo de forma repentina allí, le había acelerado el corazón como siempre pasaba, cada vez, era algo que no podía evitar. La verdad es que Maximiliano había ido a casa de Valentina para darle el brazalete pero detrás de todo eso había una razón mucho más fuerte que todavía no tenía un nombre claro para él, pero que vivía en su interior y lo hacía sentir un poco extraño. Allí se encontraba, después de laborar, incluso con pendientes por hacer. Pero eso ahora pasaba a segundo plano. —Hola. ¿Estás bien? Perdona que me aparezca así, te he traído algo importante, aquí tienes tu brazalete. También me gustaría saber cómo sigue tu hermano Mario —le expresó y ella asintió, parecía una tonta. —Yo... Debes tener

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