Capítulo 20: Ruidos y voces. Despertar confundida ya era algo a lo que me tenía que acostumbrar, pero esta vez había algo diferente, recordaba todo lo que había pasado, como había actuado y también recordaba esa extraña luz. Fue cuestión de abrir los ojos para empezar a sentirme mareada, todo mi cuerpo temblaba de frio y mis extremidades dolían. Un par de mantas gruesas, suaves y acogedoras cubrían mi cuerpo y a mi lado James acariciaba mi cabello con ternura y mientras tenía sus ojos cerrados. Me moví un poco dándole a entender a James que me encontraba despierta y el oji-azul abrió los ojos. —Gracias a la Diosa Luna despertaste —sonrió de alegría, yo me senté en la cama y esperé paciente a que me explicara lo ocurrido. Resopló. —¿La versión larga o la versión corta? —lo miré mal.

