Me sentía tan solitaria triste en ese momento, que mis ojos se llenaron de lágrimas. Mire a Emma de reojo, la misma se había despertado, así que estaba jugando con un sonajero. Me quité las lágrimas, simplemente la tomo entre mis brazos para poder llevarla a bañar. Pasó una semana. Una semana en donde no tuve más qué cosas aburridas, Francisco había ido de viaje por lo tanto me encontraba sola. Estaba un poco ansiosa de verlo, llegaría justamente hoy, eso es lo que me había avisado. Estaba lavando los platos, después del almuerzo cuando escucho un leve golpeteo en la puerta. Dejo todo cómo está cierro la canilla de agua. En cuanto me acerco; abro la puerta y me encuentro con Francisco. No puedo evitar sonreír y abrazarlo con fuerzas. —Ya luego te extrañé —dije con sinceridad y él m

