POV Rosalinda Transcurren los minutos, las horas y creo que Aslan comienza a perder la paciencia, igual que yo. Mi plan cuando desperté no era terminar aquí en medio de la nada junto con Aslan, mi auto dañado y sin celulares, con los lobos aullando a la lejanía para venir a comernos en cuanto nos descuidemos. La noche cae sobre nosotros, la luz de la luna nos envuelve, como el frío. Nuestros alientos se vuelven nubes blanquecinas y me abrazo a mí misma. Él parece notarlo, porque se quita la chaqueta que traía y me la entrega sin siquiera mirarme, está enfurecido. Tomo la chaqueta, colocándomela, el aroma de su perfume me envuelve por completo, erizándome la piel. Me afecta más que el frío de la noche. Y mi corazón palpita con fuerza. Le observo, estoy perdiendo la paciencia, tengo s

