La suave voz en mi cabeza, hace que me alerte de lo que está sucediendo. No soy así, no soy una cualquiera, menos el juguete de los hermanos crueles, ellos no pueden hacer de mí su antojo. Me separo de sus labios, empujando mis palmas contra sus pectorales, levemente. Él no coloca resistencia o insistencia. Tomo una profunda bocanada, intentando retomar el aliento que me ha robado. Sus ojos se clavan en mí, ahora más oscurecidos, con algo más que odio en ellos. Mi cuerpo se tensa por completo, admirando su rostro que es el reflejo de su falta de corazón o si tiene, es de un témpano de hielo. Sertan aparta el cabello de mi cuello, con el movimiento sutil de su mano. Se inclina hacia mí y no me muevo, me quedo congelada apretando mis manos en las solapas de su traje. Puedo sentir su alie

