El señor cerró la maletera de forma brusca y los dos nos montamos en el taxi. El señor arranco el auto y luego encendió el reproductor de música. Las gemelas empezaron a cantar la canción que estaba sonando que ya ni siquiera recuerdo su nombre pero es muy conocida. Pasaron algunos quince minutos cuando al fin llegamos al aeropuerto. El taxi paró justo frente al aeropuerto puerto y por suerte Joseph se encuentra justo allí esperándonos, en las manos tiente unas bolsas de regalo de color rosa. Las niñas se bajaron, yo me baje después de ellas yme fui a la parte de atrás del auto esperando por el chófer a qué abriera la maletera para sacar mi maleta. El chófer en un día por tres abrió la maletera y sacó el equipaje —Aquí tiene señorita —Dijo colocando la maleta sobre el suelo. —¡Muchas

