Capitulo 16

1014 Palabras
Isaac. Mis nervios provocaron que mi ojo izquierdo se moviera desenfrenadamente queriendo salirse de su cuenca, mi corazón era otro que también estaba aterrorizado, no podía dejar de pensar en ella, no podía dejar de pensar en lo patán que me comporte con ella, creo que es cierto lo que ha dicho Isabella y he dejado de lado mi ética, pues mis sentimientos se desbordan de una manera que no me permite, al cruzarme con su belleza nata. Este pasillo se hizo cada vez más largo de lo que recordaba, dándome el suficiente tiempo para pedir clemencias al cielo. Al llegar a la habitación, la verdad fue descubierta y Lilith yacía ahí con un yeso como brazo, quedé boquiabierto al verla de esa manera, pude notar uno que otro rasguño en su rostro y en otras parte de su cuerpo, como también varios moretones que recién se formaban como galaxias en sus piernas y brazos, estaba hecha añicos por el simple hecho de creer que todo esto es mi culpa. Sus ojos chocaron con los míos, podía observar su expresión de asombro y desespero, tal vez quería que yo no estuviese allí, tal vez quería que yo no la viera de esa forma, repentinamente una represa se desbordó permitiendo inundar el pueblo. Me acerqué a ella para detener sus lágrimas, colocándome de rodillas olvidando dónde estoy y quién soy. —Con sinceridad, te pido que aunque no me la merezca me digas el nombre del desgraciado que te ha hecho esto —Nuestros cuerpos estaban conectados sin la necesidad de un acto s****l de por medio, los ojos de color marrón de Lilithse encadenaban de la misma forma que los míos. —No es muy profesional de su parte compadecerse de tal manera que haga que el dolor en mi brazo sea mínimo, osea nula, usted no me ha hecho daño si es lo que quiere saber en verdad, no le guardo rencor y a mucha honra lo respeto pero no soporto las mentiras y no caigo con simples excusas de querer aliviar una escena—Dijo ella con un tono serio y algo glacial —No sé si en algún momento le di algún mensaje erróneo pero usted es el doctor de mi hermana y yo, yo no soy nadie para usted —Añadió dejándome sin palabras. —En estos momentos, para serle sincero desearía ser yo quien tuviese el brazo roto y no el corazón desteñido, aunque sé que este no es el momento indicado, siento que ya lo he ocultado por mucho tiempo, de ante mano me disculpo por si la insulto pero sin conocernos yo ya me desvelaba por usted, se lo cuento sin buscar nada a cambio, se lo cuento porque sé que tiene el derecho a saberlo y aprovecho para aclararle que mi ayuda hacia su hermana está totalmente alejada a mis sentimientos por usted, entiendo esto no pueda ser, todo incluyéndola tiene razón y dicho con sus mismas palabras yo no soy nadie para opinar en su vida —Conteste finalmente saliendo de la jaula. —No está claro lo que sucede en esta habitación pero cabe resaltar pues creo que no se han dado cuenta que no están solos —Comentó mi compañero —Me compadezco de su situación pero no me pueden pedir que los entienda porque esto es ajeno a mi labor, no me pagan lo suficiente para escuchar una telenovela andante, así que le agradezco doctor que se levanté del suelo y ejecute su trabajo. Lo miré con desprecio por su mala educación ¿Quién no sé conmovería ante un acto de amor? Preferí no discutir no quería hacerle la tarde más pesada a Lilith. —Ya que le gusta balbucear hágame creer que sus palabras son ciertas y en vez de quejarse cuénteme el caso de la paciente aquí presente. —Contesté señalando a Lilith. Este hombre no tardó en mostrarse irritado por mi respuesta. —La joven ha sufrido de una fractura en el cúbito que ha resultado lo suficientemente grave como para tomar la decisión de enyesar, mis motivos para necesitar su presencia es que la paciente se niega a hablar con cualquiera que otro que no sea usted —Explicó para luego cruzarse de brazos con fastidio. —Saldré un momento en busca de la radiografía —Añadió. Mire a Lilith quien intentaba esconder sus vergüenza. —Si me has llamado entonces es mejor que comencemos ¿Quién te ha hecho esto? —Pregunté sin rodeos. —Te he llamado porque sé que eres el único doctor de este lugar que entendería mi situación y no me obligaría a responde tantas preguntas, necesito volver a casa lo más pronto posible —Respondió —No soy su amigo —Exclamé con tedio. —Si usted tiene algún inconveniente en responder las preguntas el hospital está comprometido a no obligarla entonces, sin embargo al requerir nuestros servicios ha quedado comprometida a seguir con estricta sería nuestro protocolo, ahora mismo el doctor que la ha atendido vendrá con la radiografía y dependiendo de la gravedad decidiremos si se tiene que quedar o puede irse —Explique con voz glacial. —Me duele un poco saber que ahora que usted está seguro que no obtendrá nada de mi, me trata de manera tan desagradable, cuando salga de aquí pediré que el caso de mi hermana sea cambiado a otro doctor y agradezco que no refute y que se mantenga usted y si compañera lejos de mi familia —Contesto sin siquiera verme a los ojos. Sus palabras me hacían querer llorar, mis supociones terminaron por ser ciertas. Lilith me odia. Cuando el doctor llegó con la radiografía la conclusión a la que llegó fue que Lilith podía irse a su casa siempre y cuando guardara reposo absoluto, al salir ambos quedamos observando al otro esperando a que algo pasara, esperando que uno de los dos dijera algo pero no fue así, cuando ella se dio cuenta solo se fue sin decir adiós, prometiendo a mi y a sí misma desaparecer de mi vida.
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