Capitulo 9

1518 Palabras
Lilith. Y aquí estaba de nuevo, con los nervios de punta y un apuesto doctor a mi lado… Intenté caminar los más lento posible pues no quiero que llegara el momento en el que el doctor me enfrente. La caminata fue algo incómoda pues ninguno de los dos habló. Finalmente llegamos a la cafetería, los dos tomamos asiento, un mesero se acercó a nosotros para tomarnos la orden. —¿Qué desean? —Dijo el mesero sosteniendo si libreta para tomar la orden. —No gra… —Fui interrumpida por el Doctor. —Deme dos capuchinos, por favor —Dijo amablemente. —Enseguida se los traigo, señor. —Se alejó de nosotros perdiéndose entre la multitud de la cafetería. El doctor acomodó su voz —Con respecto a él acontecimiento de anoche… —Se quedó un momento en silencio. Seguro iba a reclamarme. —Quiero que me disculpé si en algún momento hice o dije algo que la molestó, no debí insistirle usted se encontraba muy alterada y no fue correcta mi manera de actuar. —Lo dijo con mucha sinceridad. Retiro lo dicho. —No se preocupe, usted solo estaba tratando de ofrecerme ayuda, la que le debe una disculpa soy yo, me comporte de una mera muy grosera anoche, espero que me disculpe y muchas gracias por llegar en el momento de no ser por usted esos tipo habrían abusado de mi, se lo agradezco —Dije mirándolo a esos atractivos ojos verdes aceituna. —Supongo que no actuamos cómo debimos en el momento… Y siempre voy estar para ayudarla, señorita —Dijo sonriendo. —Muchas gracias —Dije ocultando mis mejillas que de seguro estaban rojizas. — Y cuénteme doctor ¿Cómo se comporta mi hermanita cuando yo no estoy? — Es una dulzura, es una niña muy inteligente y me ha contado muchas cosas sobre usted —Dijo. Entre en pánico, ¿qué le habrá contado esa mocosa? Espero que no haya dicho nada de nuestro pasado. —¿Que te contó? —Dije sorprendida. —Tranquila —Dijo entre risas —Ni me contó nada de lo que tengas que preocuparte, solo me ha dicho que eres la mejor hermana que ha tenido y has luchado por sacar a Sallie y a Sarah adelante. —Si — Suspire aliviada — Todo ha sido difícil para nosotras pero bueno, cosas de la vida —Disimule. —Ya veo —Dijo. Pasamos un rato en silencio y de repente llegó el mesero con los capuchinos. —Aquí está su pedido, señor —El chico colocó los vasos sobre la mesa —Disfrútenlos —Sonrió para nosotros. El Doctor le dio un sorbo a su bebida —¿A qué te dedicas? Sentí una gran presión en el pecho al escuchar esa pregunta, quería marcharme del lugar pero no puedo ser grosera de nuevo. Le dije la misma mentira que le dije a mis hermanas. —Trabajo en un restaurante por la noches, por eso no puedo cuidar a Sallie por la noches, por cierto ¿Cómo va ella con su enfermedad? —Pues últimamente ha estado bien y ahora que ya tenemos un diagnóstico exacto tenemos que decirle a una especialista que la atienda para llevar acabo los tratamientos. Se supone que ella vendrías hoy pero se le presentaron unos inconvenientes y no pudo asistir dijo que asistiría mañana. —Explicó. —Muy bien, mañana estaré temprano aquí para saber cual será el procedimiento de la pediatra —Dije. —Si… —Dijo quizás esperando a que yo hiciera una pregunta. —Y… Antes de se doctor te dedicabas a otra cosa? —Antes de empezar a estudiar medicina tuve que trabajar muy duro de conserje en un jardín de niños y así poder costear mi carrera, gracias a eso soy muy bueno comunicándome con los niños. Creí que el era de estos típicos doctores hijos de papi y mami que les daban todo lo que pedían, de esos que tienen la vida resuelta, pero supuse mal, las apariencias engañan. Este Doctor me genera confianza, siento que puedo contarle hasta el más mínimo secreto y se que no me juzgará pero aún así no tengo la suficiente confianza como para contarle mi se reto, tampoco creo que sea su interés. No le diré porque aparte de que creo que no es de su incumbencia, le he mentido y quizás cambie su perspectiva de mi. —Y tú? Tienes pareja?. Me incomode por esa pregunta, creo que Sallie tiene razón, quizás esté interesado en mi pero yo no tengo ningún tipo de interés hacía el. —No, no tengo novio, tampoco estoy interesada en uno, ahora solo me dedico a mi hermana — Dije con un tono serio. —Tranquila solo preguntaba para saber más de ti. No le devolveré la pregunta porque si no pensara que estoy interesada en el y como dije anteriormente no tengo ningún tipo de interés hacia él. —Esta bien —Dije riendo. —Si me disculpas ya tengo que tengo que retirarme tengo que ir a ver a mi hermana y hacer algunas cosas en mi casa. —Oh si entiendo, fue un placer hablar contigo espero que se repita de nuevo, te mantendré al tanto del caso de Sallie. —Dijo. —Te estaremos esperando mañana temprano. Estaremos, dijo estaremos… —Esta bien, muchísimas gracias por el capuchino estaba muy rico. —No hay de qué. Caminé hacia la salida del hospital y tomé un bus de regreso a casa. En el camino no podía dejar de pensar en Sallie y en el doctor, me preocupa que Sallie hable de más, es alguien que apenas conocemos, me inspira confianza pero tampoco es para queme cuente toda nuestra vida. Por otro lado, dijo que “Te estaremos esperando” él se incluyó, está interesado en mi? No sé por qué me interesa saber esto, el no me interesa quizás solo seremos buenos amigos. Eso es solo lo que le puedo ofrecer. Debo llegar a casa rápido, Sarah debe estar muriendo de hambre. Salí del bus de un brincó, camine hasta la residencia, me extraño el hecho de que la dueña no estaba en el lugar, tengo días que no la veo por aquí. Espero que no le haya sucedido nada malo. Tomé las llaves y abrí la puerta. Tire el bolso como siempre y busque a Sarah en la habitación, me estiré y me tire en la cama justo a su lado. Suspiré. —¡Llegaste! Un tipo te vino a buscar. —¿Qué? ¿Quién? —Me levanté de la cama extrañada. —No lo sé, no lo conozco. —Sarah ¿Qué te he dicho? Rodo los ojos —Que no le abra la puerta a extraños —Se levantó también —Es que tocó con mucha insistencia, me dijo su nombre es —Se detuvo un momento tratando de recordad —¡Ah, si! ¡Manuel Rosales! —No tengo idea de quién es —Me rasqué la cabeza. —Me preguntó que si tú vivías aquí y yo le dije que sí pero que no te encontrabas y me dejó su número de teléfono y este dinero. —Busco el papel con su número y cien dólares Automáticamente supuse que es el aquel hombre del club donde trabajo, no puedo creer que haya llegado al extremo de venir a mi casa. Creo que me veo en la necesidad aunque no lo quiera de aceptar su dinero ya que me estoy quedando sin el para la comida si no tuviera a mis hermanas se lo devolvería pero como tengo que cuidarla debo aceptarlo no puedo dejar que ellas pasen necesidades. Ella me entrego el papel con su número y el dinero, yo busque mi cartera y lo guardé. —Le diste el dibujo a Sallie? —Sarah se paró frente a mi. —Si, se puso muy feliz —Le dije alegre. —¡Que bien! Le haré otro —Dijo dando pequeños saltos. Me aseguré de que Sarah estuviera distraída y me fui al baño con mi cartera, saque el papel y marque mi número en mi teléfono. —¿Hola? —Se escuchó una voz ronca del otro lado del teléfono. Acomodé mi garganta —H-hola,¿ por qué hiciste eso? —Fui al grano. El reconoció mi voz. —Te lo debo por el tiempo que pasaste conmigo hablando. Me reí — Entonces cada vez que hablé contigo, me pagarás? Por qué en ese caso debería estarte cobrando ahora mismo —Seguí riéndome. Escuché su risa —Tengamos una cita hoy —Propuso. —Lo siento ni creo que eso sea posible tengo trabajo. —Yo puedo pagar otra vez por tu servicio, sería un ganar y ganar —Respondió. Si solo me pagara por hablar con el ¿por qué no hacerlo? —Esta bien si solo me pagarás por hablar contigo, acepto la salida contigo pero solo será una salida de amigos. —Hecho, nos vemos esta noche en tu lugar de trabajo. —Allí estaré. —Colgué la llamada.
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