Louis torció el gesto y se volteó en su cama, tratando de tomar una posición más cómoda. Llevaba varios días enfermo y no podía siquiera pensar en levantarse. — Louis, cariño— susurró Melissa, entrando a la habitación. Al principio había creído que eran ganas de molestar, pero luego pudo darse cuenta que era un poco más importante. Louis sí estaba enfermo. — ¿Mhm? — ¿Cómo te sientes? Louis sollozó — ¡Me voy a morir! La mujer rodó los ojos ante la contestación y golpeó con poca fuerza la cabeza del chico, haciéndolo soltar un gemido. — No digas esas cosas. — Quiero a Harvey, — Ya hablamos de eso, — Pero- — Louis basta.— Gruñó Melissa harta de la situación. Había buscado por cielo y tierra al muchacho, pero no había podido encontrarlo. Sabía que su madre lo mandaría pronta

