Louis recostó su cabeza en el hombro de Harvey, que seguía un poco tenso por el encuentro minutos antes con el coach Preston. No le gustaba el morocho, estaba bastante seguro, pero eso no quería decir que no podía apreciar un poco el buen físico que se traía. El único que estaba abriéndose paso en el corazón del mayor de los Miles, era Harvey, pero él seguía sin notar aquello y de alguna forma muy idiota, a Louis le dolía. No porque no entendiera que le atraía, sino porque lo creía capaz de pensar en otras personas, cuando sólo había una que rondaba su cabeza. Tenía un poco de miedo al respecto, pero sinceramente, su corazón se sentía bastante feliz cada que el ruloso lo levantaba con besos castos en su rostro o el desayuno ya preparado. Louis nunca pensó que le pudiese gustar alguien

