Si alguien le hubiera contado aquel día, Indiana no lo hubiera podido creer. Nunca en sus 26 años había imaginado que algo así pudiera ocurrirle. Luego de tener la conversación más real de su vida, se había enterado de que Franco venía de Bahía Blanca. En aquella ciudad aún vivían sus hermanos junto a su madre, ya que su padre se había marchado poco después de la separación. Una que por cierto no había visto venir y lo había destruído. Franco le había contado que sus padres parecían el modelo perfecto de pareja, uno que nunca discutía, que compartía cumpleaños e intercambiaba regalos. Uno que lo había hecho creer en el amor hasta que un final tan abrupto como injusto, había transformado aquella idea en todo lo contrario. Al parecer su padre tenía una familia paralela, una en un pueblo

