Daiana. . —Hija. —¿Mmm?. —abro los ojos sintiendo mucho peso encima mio, cuando intento enderezarme no puedo, porque Baram esta durmiendo de lado, con su pierna y brazo derecho encima mío, mi brazo sepultado abajo de él y su cabeza en mi brazo con la cara en mi pecho. —Dai. —. Pa, te escucho. —Son seis y media. —Uujjj, me olvidé de avisar que me voy con Baram. —Ah, pensé que ibas a tomar mates conmigo antes de irte. —Voy, pon la pava. —Dale. Haciendo fuerzas me levanto, estuve apretadísima toda la noche por Baram y por la pared, porque anoche me dijo, acomódate contra la pared porque en esta cama caes. asi que me arrincono, casi que se subió encima mío y se durmió enseguida, como nunca pude dormir a oscuras dejo una lamparita con forma de nube que tengo de pequeña, y ahi pude

