Capitulo 2

1990 Palabras
Daiana . —¡Buen día!. —Buen día, —Baram entra a la cocina muy serio—. ¿Cómo estas?. —No no, —bloqueo el celu porque estaba viendo una novela mientras seco los platos—. No lo apagues. —Ya estoy terminando. —No hace falta, de verdad... —sin decir nada me paro asi voy acomodando las cosas donde van—. Daiana no hacia falta. —Lo sé, no te preocupes que lo sé. —¿Entonces por qué apagas?. —se me acerca mas—. Tu sabes lo que siento, te lo dije y no era para que me esquives. —¿Era para que acepte?. —No, no tenias que decir que si pero no esconderte de mi, eso me duele mas que el rechazo. —Es que no te dije que no, dije que pienses lo que hacías. —¿Acaso crees que fue un impulso lo que dije?. —No sé si un impulso pero no esta bien. —¿Que no esta bien?, no estoy de novio... No estoy con nadie ni nunca estuve con nadie, trabajo, estudio, soy de una familia cristiana como tu, oro, ayuno, trabajo en la obra de Dios, ¿qué es lo que esta mal Daiana?. —Soy la empleada... La empleada domestica de tu casa, tus papás me pagan el sueldo con el que vivo. —no hace ningún gesto como crei que iba a hacer—. No esta bien eso Baram, no esta bien para mi y debes entenderlo. —sin decir nada se va—. Bien, tengo que terminar con esto. Con un trapito especial que Gloria compra friego los cubiertos de plata, siempre me mandan a la cocina y living junto a Cande y Marce, como son muchas cosas que debemos andar agachadas nos mandan, primero hacemos toda la limpieza de abajo, como yo que estoy en la cocina aunque como me mandaron a pulir y limpiar las copas, la vajilla de porcelana, eso lleva tiempo y aprovecho de poner una peli en el celu y hacer esto hasta que lleguen las dos que fueron a limpiar las ventanas y aspirar los sillones y seguimos con las alacenas, en cambio Gloria se encarga de la oficina del jefe, y Clara con Juana están en los baños, biblioteca y exterior, después subimos todas juntas a meterle a las habitaciones, y me entretengo pensando en lo que me dijo Baram hace unos días, me dio mucha risa porque no sé qué pensaba, que iba a decir que si enseguida, pero no voy a ser el cliche de la empleada que la tienen de amante escondida, porque yo a escondidas nada, tengo un estilo de moda super fuera de moda y no lo escondo, me importa poco que la gente critique o se burle, menos que menos ocultar que tengo algo con el hijo de mis jefes, jamás. —Ya estoy, —Cande viene con la aspiradora de mano que es la de los sillones, cada cosa tiene sus materiales, no podemos usar ni siquiera el trapo de piso de la cocina para el living, menos que menos las aspiradoras o trapos de mueble—. ¿Con qué arranco?. —Con el bajo mesada de la isla, yo guardo esto y voy a la alacena. —terminamos rapidito y no paro de pensar en Baram, que me preguntó si quería salir y no supe qué decirle, siempre lo tengo encima pero no pensé que iba a hacer eso. —Listo, vamos a los cuartos asi dejamos ventilando antes de la comida. —¿Cuál hago?. —Cande ve al de Ivka, y tu Dai a la de Baram, yo voy al de Fedo, Juana al de Farik y Clara a los vacíos porque viene Ezem unos días y lo va a usar, me lo acaba de informar la señora, lo limpiamos a fondo y cuando venga una pasadita, la cama y ha queda. —Vamos entonces. —voy a la habitación de Baram suspirando, golpeo despacio esperando que no este. —ADELANTE. —suspirando entro, esta en su computadora de escritorio, estudiando y escuchando su música que siempre pone. —Permiso, vengo a limpiar. —No puedo irme porque estoy estudiando. —Tranquilo, no quiero que salgas. —Bien, aca me quedo. —voy a la cama sacando las sabanas, tienen la costumbre todos de que cuando se levantan sacan las colchas y sabanas de arriba dejando la cama con solo la sabana de abajo y almohadas—. Daiana. —¿Mmm?, ya termino. —No, no quiero que aceptes sino que no soy un pesado, —lo miro cansada de esto, que pendejo pesado que es—. no se lo que es un no porque eres la única a la cual invite a salir en mi vida, no me interesa si eres la que trabaja en casa, a mi me gustas no es que me gusta lo que limpias, sino tu, tu carácter, como te vistes, me encanta esa forma loca que tienes de combinar, me encantas como alabas a Dios, y tienes que saber que oro por ti hace un año mas o menos. —Baram. —¿Qué?. —se para de la silla y yo aprieto mas la almohada—. No tienes nada mas qué decir que la tontera de que trabajas aca como si eso importara, porque es lo mismo en la iglesia, ¿no te puedo invitar porque asistimos a la misma iglesia?. —No es lo mismo. —Lo es Daiana, —dejo la almohada en la silla negando—. No soy tonto Dai. —No, lo se, eres muy inteligente aunque la pifias. —¿La pifie por enamorarme de ti?. —quedo quieta sin verlo—. ¿Nada nada te atraigo?, y no mientas porque me doy cuenta. —Ay si Baram, siiii, si me gustas, me encantas, me atraes muchísimo y no puedo dejar de verte y soy mas grande que tu y... —lo tengo de golpe agarrando mi cabeza y apoyando sus labios en los míos, abro la boca para quejarme pero mete su lengua y no puedo negarme, lo envuelvo gimiendo por lo sabroso que es, me envuelve mas gimiendo y haciendo que sea mas intenso. —Baram hijo, est... —nos separamos enseguida, lo agarro de la remera cuando gira como protegiendome de la mirada de su papá—. ¿Qué esta pasando aca?. —Pa, puedo explicarlo. —Si, quiero que me expliques. . **** Baram. . —Eemm, ¿Nos dejas por favor?. —Te espero abajo. —Ahi voy. —espero a que salga y giro, esta pero rojísima y asustada—. Voy a hablar con él. —¡Me van a echar!. —Nooo, no te van a echar, no te asustes. —Es que... Es que... —No pasa nada, mírame. —lo hace re asustada—. No va a pasar nada lo juro, ahi hablo con él que seguro me dice si tengo sentimientos por ti y nada mas. —¿Y qué le vas a decir?. —Que me gustas, que tengo sentimientos por ti y tengo la corazonada de que eres la esposa que el señor me envió. —Baram por favor. —apoya la la frete en mi hombro. —Me pone muy mal que sientas que no puedo fijarme en ti por ganarte la vida limpiando... Voy a hablar con él y te busco para salir, va, si quieres. —Si... Quiero Baram. —me alejo sin saber qué hacer y salgo buscando a mi papá, voy a la oficina nervioso, tengo que venir porque si va él, va enojado y no quiero eso. —Pa, soy yo. —Pasa. —entro temblando, esta en el escritorio trabajando con la compu y unos papeles—. Prepárame un café por favor, —Si. —Y dame dos minutos que la abuela me pidió que le haga unos tramites. —preparo dos cafés, el de él cargadísimo y el mío con leche y crema—. Mami, ahi ya esta todo, ahora te mando la fecha en la que llega. —¿Qué necesitaba la abuela?. —Me pidió que le pague un pedido que no entendía, mandó a pedir un auto al exterior y no entendía la nueva forma de pago de la aduana. —Ah bien. —Y ahora tengo que ir a ver al abuelo y al tio sobre los sponsor. —¿Hay mas propuestas?. —Si, me llamaron varios y le consulté al abuelo y al tio, por eso vamos a hablar a ver qué proponen. —asiento sin decir nada, todo lo que es sponsor, márquetin, pagos, se encarga él y Tito, yo voy por la mecánica y manejar—. Y mañana vamos a hacer la prueba, hay que terminar con los arreglos. —Ahora termino un trabajo de la facu y me voy a taller. —Entonces vamos juntos. —Bueno, toma. —le doy el café y me siento frente a él viéndolo fijo. —Vamos a hablar ahora... ¿Qué pasa entre ustedes?. —Sinceramente nada. —Baram por favor, los vi besándose en la habitación. —Lo sé, pero fue eso no mas, y fue porque yo la besé. —¿Si llegaba diez minutos tarde no los encontraba en la cama?. —Nooo, nada que ver, no. —¿Y qué pasa entonces?. —No sé... —miro el café sonriendo—. Estoy enamorado. —no lo miro, sigo jugando con el vaso—. Solo que ella piensa que por trabajar aca no esta bien y vamos a tratarla mal no sé. —¿Y qué le dijiste?. —ahi lo miro, esta serio pero no enojado—. La abuela Anni era la empleada de la casa y le costó mucho Baram, puede que Daiana crea que vamos a tratarla con desprecio por haber sido la empleada de la casa, pero debes ser paciente como el abuelo, que esta re enamorado de ella y se esforzó en demostrarle que la ama a ella como mujer, que trabaje en la casa no significa nada. —Es que le dije eso, que para nosotros no importa eso, sino lo que siento. —Bien, ¿y esto del beso en qué queda?. —Antes de bajar le dije si aceptaba salir conmigo y dijo que si. —Bien, entonces nos avisas asi le aviso a los chicos. —Ahora le voy a pedir el numero y espero me lo dé. —Ve asi ya te sacas eso de encima y voy a ver al abuelo. —la busco por la casa hasta que la encuentro en el lavadero metiendo las sabanas a lavar. —Daiana... Vengo a pedir tu numero. —se endereza sorprendida—. Mi papá dijo que sigamos para adelante. —¿Tu sabes lo que va a pasar si salimos?. —Si, salimos y vemos, si tenemos otra cita mas ahi las cosas cambian. —Bueno, ¿tienes para anotar?. —Dime. —saco mi teléfono sonriendo, lo anoto y sonriendo le mando un corazoncito—. Agendada, ¿puedes salir hoy a la noche?. —Avísame, no tengo pretendientes y mis papás no me controlan. —Yo tampoco tengo pretendientes y me controlan. —riendo asiente, sabe cómo es porque trabaja ocho horas cinco días a la semana, sabe como somos, casi que no hay secretos—. A la noche, te mando mensaje tipo seis asi quedamos. —Baram, ¿precisas algo?. —No Gloria, —nos miramos con Dai sonriendo—. Nos vemos chicas. —¿Sales Baram?, para organizar la comida. —Si, tengo que ir al taller, como allá. —Bien, nos vemos, que te vaya bien. —A ustedes igual, nos vemos. . .
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR