Al terminar estaba súper adolorida, pero no permitiría que este imbécil me viera mal por su culpa. Me desamarró las cuerdas y caí al piso de reflejo, me extendió su mano pero la rechacé levantándome sola, estaba sin camisa, vi los restos de la camisa de Seis y la agarré, me la puse aunque estaba rota. —Podrías dejar de romper las camisas de la gente ¿No crees? —Le pregunté. Él tomó mi brazo y me llevó a mi habitación, entré y me quité la camisa, Once todavía no salía, lo ignoré y entré al baño dejando la puerta abierta, me quité el short y tomé la toalla blanca que estaba en el cuarto de baño , la mojé y empecé limpiando las heridas de mis piernas. Once estaba apoyado en el marco del cuarto de baño. - ¿Te ayudo? —Preguntó. Negué con la cabeza y seguí limpiando mis piernas. - ¿Cómo h

