Sasha limpió la herida con cuidado porque no dejaba de sangrar y Aileen notó un leve cosquilleo frío, pero nada de dolor, el anestésico hizo efecto casi al instante. — Bien, ahora voy a cerrar el corte, tres puntitos y listo. — avisó la doctora con voz serena. Aileen asintió, mordiéndose el labio, no sentía dolor, pero sus músculos estaban rígidos, podía escuchar el sonido del hilo tensándose y el suave roce metálico de la aguja, y eso le revolvía el estómago. — Relájate, que no te está cosiendo un pantalón. — bromeó Masón, intentando distraerla. — Te juro que si me haces reír y se le mueve la mano, te mato. — dijo ella en un hilo de voz. La doctora rio suavemente, terminando el tercer punto con destreza. — Listo, ya pasó lo peor. — dijo la doctora, Masón sonrió victorioso. — Te dij

