SÉPTIMA PARTE: El chico de los ojos verdes. Y esa fue la historia qué Vitya me contó aquella madrugada, una historia que no deseaba escuchar, una historia que nos había llevado hasta este momento, una maldita historia que ya nunca podría ser cambiada o alterada de alguna forma. Esa historia que aparecía cuando cerraba los ojos y se volvía tan nítida como el azul del cielo, una historia; una cruel y larga historia que aún no terminaba. Miré el techo, pero no había respuestas, nunca las hubo. Las lágrimas se quedaron atrapadas en mis ojos, no podía llorar más, ya no quería hacerlo. Las palabras me acosaban, los recuerdos se hacían cada vez más confusos y se rompían en finos cristales de colores otra vez y yo mismo me estaba cayendo a pedazos más y más a cada segundo. Mi cuerpo prote

