Caín despertó aturdido, no tenía ni idea de dónde estaba o que había ocurrido con el. Quiso moverse pero su cuerpo se encontraba aprisionado, estaba atado a una silla. - ¿Qué demo... - no alcanzó a terminar de hablar cuando un hombre ingreso a la habitación en la que estaba. - Caín. - pronunció Damon.- ¿Sabés en la mierda qué te has metido? El aludido lo miró enarcando una ceja, entonces los recuerdos vinieron a su mente. Albert, hijo de puta. - No sé que mierda les dijo Albert pero sea lo que sea, es mentira. - gruñó Caín. - Creo que no podemos creerte, todas las pruebas están en tu contra. - respondió Damon.- Pero todavía no morirás, después de todo... Sólo tú puedes ayudar a recuperar a Kathia. - ¿De qué hablas? ¡Joder! - exclamó Caín cuando sintió un choque de electricidad. - Yo

