Suspiró pesadamente mientras lo pasaba de largo y se dirigía a las otras escaleras al final del pasillo, nada sería peor que verlo de frente y no golpearlo en el rostro como quería, pero sintió los pasos de Diego detrás de ella dispuesto a no dejarla ir hasta que hablaran, aunque no había nada de lo que tuvieran que hablar.
-Vamos, Tess-escucho decirlo en tono de súplica, pero no detuvo su paso, pero tampoco quería correr y alertar a los demás estudiantes que se encontraban en lo suyo mientras ella caminaba siendo perseguida por él
-No me llames así-dijo sin voltear a verlo y sin detenerse
-Solo déjame explicar-en ese momento ella se detuvo en seco y volteo a mirarlo con incredulidad
- ¿Explicarte, de verdad? -dijo con una risa irónica-Ni siquiera pensé que serias capaz de decir algo tan estúpido-lo miro con dureza, pero él pareció no inmutarse-No hay nada que explicar y si lo hubiera, créeme que lo entendí de la mejor manera-dijo y se dio la vuelta para encontrarse con los mismo ojos azueles de la noche anterior, solo que esta vez un poco más cerca
-Lo lamento-dijo con el mismo tono de voz, ella no sabía que era lo que la intrigaba más, si verlo de nuevo, oírlo o que estuviera parado en el mismo lugar que ella
-Deberías, estamos en medio de algo importante-Diego parecía no estar muy contento con la presencia de aquel extraño
- ¿De verdad?, por la velocidad en la que ella se alejó de ti, me hace dudar que quiera hablar contigo-dijo y sonrió levemente sin mostrar sus dientes-Aunque de verdad, lamento admitirlo, pero creo que estoy perdido, busco el área de donación de sangre
-Esta en el último piso, puedo llevarte, mi clase en ahí-dijo en tono normal y él pareció asentir levemente, miro a Diego y le sonrió, ella no quería ver que expresión tenía en la cara, pero esperaba que fuera la más furiosa posible
Ella subió las escaleras con aquel a su lado en total silencio, incluso parecía que sus pasos eran tan ligeros como para ser escuchados por ella, el área de donación de sangre servía para la ciudad e incluso para personas que lo necesitaran o que quisieran donar sangre y no podía negar que quería preguntarle a aquel extraño que era lo que necesitaba.
-Lamento haber interrumpido lo que sea que estuvieran haciendo-ella lo miro, él tenía la misma expresión, le resultaba difícil creer que en verdad lo lamentaba
-No era nada en realidad-dijo con una sonrisa subiendo de nuevo para llegar al último piso-Listo, el área de donación de sangre esta por allá, al final del pasilla-señalo con el dedo y él asintió
-Muchas gracias-esta vez sonrió y dejo a la vista sus dientes-Hasta luego-se dio la vuelta y empezó a caminar hasta el final del pasillo, ella se quedó viéndolo hasta que decidió entrar a su salón
****
Sebastian entro a la sala, el olor a sangre inundo sus fosas nasales, pero intento controlarse lo más que pudo, sabía lo que tenía que hacer y eso era lo único que haría, se acercó al mostrador y saludo amablemente a la mujer que estaba en él.
-Tome lo que necesita-dijo la mujer abriendo la puerta y dejándolo pasar
-Muchas gracias-dijo con una sonrisa amigable, la mujer asintió y lo dejo solo
Tomo una de las hieleras y empezó a llenarla con bolsas de sangre, no era lo mejor, pero al menos era una alternativa para mantenerse vivo, mientras llenaba aquellas bolsas no se podía sacar de la mente aquel momento con ella, aunque no sabía su nombre parecía algo especial, ni siquiera sabía si sería la indicada, pero eso tendría que comprobarlo.
-Estoy en casa-anuncio y vio a su hermana mordiendo la muñeca de una chica, ella sonrió tímidamente-Pensé que habíamos acordado algo-dijo sin mirar la sangre que salía de la herida
-No, solo acordamos que tú eres demasiado salvaje para hacer esto-su hermana se limpió con una servilleta-Además ya terminé-dijo con una sonrisa y vio la hielera- ¿De dónde sacaste eso?
-Del edificio de medicina de la universidad, pensé que serviría-dijo con una leve sonrisa
-Iré a cambiarme-dijo ella caminando lejos de la chica-No te preocupes por ella, cuando la herida desaparezca ella se irá y olvidara todo al cruzar la puerta-dijo y sonrió ampliamente, dejo la habitación y él miro a la chica que se encontraba sentada en el sillón
****
-No puedo creer que haya querido explicar su comportamiento como idiota-dijo Zarina mientras se encontraban en el descanso, tenerla cerca realmente era una ventaja
-Te juro que no me hubiera quedado más opción si aquel extraño no aparecía
-Cierto, el extraño que te salvo de tener que escuchar a tu ex-dijo ella con una leve sonrisa-Pero ¿quién era?
-No lo sé, nunca lo había visto-mintió, pero sabía que era mejor eso a decirle que ya lo había visto la noche anterior
-De acuerdo, lo más probable es que nuestro chico misterioso se presente en la fiesta de neón, lo menos que podemos hacer, es que solo se centre en ti-dijo con una sonrisa de oreja a oreja-No te preocupes, porque después de clases iremos de compras y nos alistaremos para la fiesta
-Tengo mucha tarea-dijo con una mueca
-No, no es cierto, sé que adelantas lecturas y tareas, lo que significa que esta tarde estas libre, además has esperado este día tan como yo
-De acuerdo, iré-dijo con una sonrisa y su amiga levanto el puño en el aire en señal de victoria
-Tú confía en mí, le daremos una lección a dos personas, a Diego que es un idiota y a ese chico que no encontrara nada mejor
Después de clases Tessa espero en el auto por Zarina, aunque no quería admitirlo tenía muchas ganas de ver a ese extraño chico de nuevo, la había salvado de Diego y no había tenido un poco de pena por eso, aunque debía admitir que había algo muy extraño en él, tal vez era porque no lo conocía bien.
-Pasaremos primero a comprar vestidos para la fiesta, lo tengo decidido-dijo su amiga mientras esperaban que la luz se cambiara a verde
Pararon en el estacionamiento del centro comercial donde había muchas tiendas que ofrecían para esa noche una gran variedad de vestidos, las dos iban caminando por el lugar mientras también veían a chicas y a chicos en las distintas tiendas, buscando algo para lucir en la noche, se dio cuenta de que al igual que ellas, todos ellos lo habían dejado hasta el final.
-Tenemos suerte de que las tiendas nunca se queden sin ropa, ¿no? -dijo ella mientras caminaba al lado de su amiga
-Si, es una ventaja que solo los desobligados tenemos en esta ciudad-dijo con una ligera sonrisa cuando se detuvo frente a una tienda-Este es el lugar donde encontraremos nuestros vestidos, no puedes elegir cualquiera, debes elegir “el vestido”-abrió la puerta y la dejo pasar primero, ella vio maniquís con muchos vestidos al igual que muchos escaparates.
****
-Recuérdame porque estoy haciendo esto-dijo Sebastian cuando los dos cruzaron las puertas del centro comercial
-Porque a pesar de ser un total idiota, eres mi hermano y me quieres-dijo ella con una sonrisa-Además no es tan malo, necesito ponerme algo lindo para esta noche
-Tienes demasiada ropa, solo elige algo-dijo él levantando las cejas
-Es increíble que después de tantos años de estar juntos sigas sin entender a las chicas, creo que ese tu problema-dijo y golpeo levemente su mejilla-Vamos, encontraremos algo que no te haga parecer un estúpido
Suspiró pesadamente y camino detrás de su hermana ante la mirada de los que estaban presentes, no importaba demasiado siempre y cuando su hermana no estuviera de mal humor, sabia las complicaciones que eso les traería y no era bueno. Se limito a sentarse en uno de los incomodos sillones de la tienda a donde su hermana lo arrastró, no había mucho que hacer más que ver a las personas pasar en busca de algo para ponerse o simplemente quedarse hablando de otro drama innecesario, a veces le gustaría no poder escuchar nada de lo decían.
- ¿Qué te parece? -dijo su hermana saliendo del probador con un vestido n***o, pegado, él la miro si ganas
-Está bien-dijo aburrido, ella solo lo miro con algo de furia
-Eso fue lo mismo que dijiste de los otros tres-puso sus manos en su cintura
-Es como lo dijiste, tengo un problema, ahora elige algo y vámonos-dijo y su hermana rodó los ojos
-Tengo esperanza de que algún día encuentres a alguien que te haga cambiar-dijo y volvió a meterse al probador
-Rezare para que se haga realidad-dijo y sonrió levemente cuando su hermana soltó un suspiro exasperado
****
-De acuerdo, nuestras opciones se redujeron a tres-dijo Zarina y miro los vestidos- ¿Cuál pensarías que es de verdad tu vestido? -la miro con una chispa en los ojos
-Bueno, creo que el n***o es un color muy elegante, pero definitivamente no es para la fiesta de neón-su amiga sonrió con suficiencia-El rojo es un color vivo, pero que no se llevaría bien en las tuenes luces del salón, así que eso nos deja a “el vestido”-levanto el vestido dorado y Zarina sonrió triunfante
-Y así es como demuestras que eres de nuevo tú-se acercó a ella y la abrazó
Antes de regresar a casa las dos decidieron ir a tomar un café en su lugar favorito, ella se sentó primero y dejo loa bolsa con su vestido a su lado, Zarina suspiro y la miro con atención.
- ¿Qué? -dijo con una sonrisa nerviosa
-Estas emocionada por verlo, ¿no?, si es que el extraño atractivo aparece-dijo con una sonrisa y ella volteo los ojos
-Bueno, podría decir que si o tal vez estoy aterrada por verlo de nuevo
-Te juro que pase lo que pase, después de esta noche no podrás alejarlo de ti-dijo y tomo su mano, ambas sonrieron y ella sintió sus mejillas arder un poco