Mi mamá entró, la puerta golpeó la pared al abrirse con tanta fuerza. —Tu papá lo ha autorizado, Logan, es bueno para la manada y es bueno para Lilah —mi mamá dijo, parándose frente a Logan, casi como si estuviera lista para derribarlo si se acercaba a mí. —Vamos, Lilah, nos vamos a casa. Tú, joven, arregla tu cabeza —le lanzó una mirada sucia a Logan mientras salía de la oficina, la seguí rápidamente. —Ah, y Logan —agregué mientras salía —. No soy la puta de ningún Alfa, gracias —seguí a mi mamá. —¿¡Él te llamó qué?! —Mi mamá gritó girando repentinamente para volver a entrar a la oficina. La sujeté del brazo, halándola hacia atrás. —Está bien, mamá, déjalo. Se lo dije. Está actuando como un idiota. No le gusta que no tenga el poder que tiene su papá —le dije Volvimos a c

