Jack se encontraba preocupado, la situación se estaba tornando más peligrosa de lo que él mismo imaginaba. Tomó el celular con afán marcándole a Laura desesperado, era su hermana pequeña, debía cuidarla de lo maligno y ese demonio estaba cerca, respirando entre ellos, incluso, en sus propias narices. Nada... Laura no contestaba. Miró a Susie que arrodillada observaba con desconcierto la tumba del profesor Fisher, estaba segurisima que allí estaba enterrado su verdugo, no entendía como ahora el cuerpo desapareció. —¿Crees que estoy loca verdad?—preguntó, el frío estaba comenzando a sucumbir cada centímetro de su piel. Jack evitó el contacto visual con ella, agachó la cabeza como si buscara algo, quizás una huella, pista, una señal que lo llevara a un asesino de décadas. —¿Crees que es

