Leo se levantó de la cama y en su mesita de noche saco una botellita de loción que utilizaba para masturbarse cuando era un macho solitario ya que en su pueblo las hembras son escasas, pocas fueron las que llegaron a sobrevivir en los laboratorios rusos, para los machos ellas merecían todo el respeto por que eran unas sobrevivientes, en su pueblo las hembras eran quienes elegían con que macho tener sexo y cuando. Se subió a la cama -- Ponte en cuatro mi amor-- ronroneando. Korina no se hizo de rogar se volteó apoyándose en sus rodillas y manos para poder levantar su trasero y darle una mejor vista a su felino, a pesar de que estaba nerviosa se sentía poderosa y deseada -- Quieres que me ponga asi-- le dijo con una vos sensual. Leo se le quedó mirando con la respiración entrecortada y he

