CAPÍTULO CUATRO Más o menos en el mismo momento en que a Chloe se le recordaba lo que era perderse en un hombre, su hermana estaba en el medio de una pesadilla. Danielle Fine estaba soñado con su madre de nuevo. Era un sueño recurrente que había estado teniendo desde los doce años o más y que parecía tomar un significado diferente en cada etapa de la vida que Danielle atravesaba. El sueño era siempre el mismo, sin cambiar nunca ni un detalle, ni la trama. En el sueño, su madre la perseguía por un largo pasillo. Sólo que era la versión de su madre que ella y Chloe habían descubierto aquel día cuando eran niñas. Sangrando, con los ojos muy abiertos y sin vida. Por alguna razón, dentro del sueño siempre había asumido que se había roto una pierna en la caída (aunque no había informes oficia

